Un clásico francés con toque alsaciano y reducción de vino blanco

El Sole Meunière es un plato clásico de la cocina francesa que ha conquistado paladares en todo el mundo. Originario de las regiones costeras de Francia, este plato toma su nombre del término 'meunière' que significa 'molinera', haciendo referencia a la harina utilizada para enharinar el pescado antes de cocinarlo. La versión alsaciana incorpora elementos característicos de esta región del noreste de Francia, conocida por sus vinos blancos y su rica tradición culinaria que fusiona influencias francesas y alemanas.
La preparación comienza con filetes de lenguado fresco, un pescado de carne blanca, delicada y de sabor suave que se presta perfectamente para esta técnica de cocción. El lenguado se enharina ligeramente y se dora en mantequilla hasta alcanzar una textura crujiente por fuera mientras mantiene su jugosidad interior. El toque alsaciano se logra con la adición de vino blanco Riesling, típico de la región, que se reduce para crear una salsa aromática y ligeramente ácida.
El sabor resultante es una armonía perfecta entre la delicadeza del pescado, la riqueza de la mantequilla dorada y la acidez fresca del vino blanco reducido. La textura contrasta entre el exterior ligeramente crujiente y el interior tierno y húmedo del lenguado. Cada bocado ofrece una experiencia gastronómica sofisticada pero reconfortante, donde los sabores se complementan sin competir entre sí.
Para la presentación, se recomienda servir los filetes sobre un plato caliente, bañados generosamente con la salsa de vino blanco y mantequilla. Se puede acompañar con perejil fresco picado espolvoreado por encima, que añade un toque de color y frescura. Tradicionalmente se sirve con papas nuevas hervidas o puré de papas, que absorben perfectamente la deliciosa salsa. Para un toque alsaciano auténtico, se pueden añadir unas alcaparras esparcidas sobre el pescado.
Este plato es ideal para ocasiones especiales donde se busca impresar sin complicaciones excesivas. La técnica, aunque requiere cierta atención, es accesible para cocineros caseros con experiencia media. La clave del éxito está en la calidad de los ingredientes: lenguado fresco, mantequilla de buena calidad y un vino blanco alsaciano auténtico.
En cuanto a consejos de presentación, se recomienda utilizar platos blancos o de colores neutros para resaltar los tonos dorados del pescado y el verde del perejil. Se puede decorar el borde del plato con rodajas finas de limón y ramitas de perejil fresco. Servir inmediatamente después de preparar para disfrutar del contraste de temperaturas y texturas en su máximo esplendor.
Añadir 50g de almendras fileteadas tostadas a la salsa final para un toque crujiente y de sabor a nuez.
Añadir 100ml de nata líquida a la salsa después de reducir el vino para una versión más cremosa.
Sustituir el perejil por una mezcla de hierbas provenzales (tomillo, romero, orégano) para un sabor más mediterráneo.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. No se recomienda congelar ya que el pescado perderá textura. Recalentar suavemente en el horno a 150°C cubierto con papel de aluminio.
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