Un clásico francés con toques mediterráneos

La sole meunière es un clásico de la cocina francesa que se originó en las regiones costeras de Normandía y Bretaña. Este plato, cuyo nombre significa 'lenguado del molinero', hace referencia al método tradicional de cocción en mantequilla espumante, similar a la harina que se muele en un molino. La versión provenzal añade un toque mediterráneo con hierbas aromáticas y chalotas caramelizadas, creando una fusión entre la tradición normanda y los sabores del sur de Francia.
El lenguado, un pescado plano de textura delicada y sabor suave, se cocina a la perfección en la técnica meunière. La mantequilla espumante forma una costra dorada y crujiente que contrasta maravillosamente con la carne tierna y húmeda del interior. Las chalotas caramelizadas añaden un punto de dulzor natural que equilibra la riqueza de la mantequilla, mientras que las hierbas provenzales (tomillo, romero y mejorana) aportan notas aromáticas que recuerdan a los campos del sur de Francia.
La presentación tradicional de este plato es sencilla pero elegante. Se sirve el lenguado entero o en filetes sobre un plato caliente, bañado con la mantequilla espumante y las chalotas caramelizadas. Se puede acompañar con rodajas de limón fresco y espolvorear perejil picado para añadir color y frescura. La clave está en servir inmediatamente después de cocinar para disfrutar de la textura crujiente del pescado.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales pero lo suficientemente sencillo para preparar en una cena entre semana. La técnica meunière requiere atención constante pero es muy gratificante cuando se domina. El aroma que impregna la cocina durante la preparación es simplemente irresistible, anticipando el deleite culinario que está por llegar.
Para los amantes del vino, este plato se marida excepcionalmente bien con un Chardonnay francés o un Sauvignon Blanc fresco. La acidez del vino blanco corta la riqueza de la mantequilla mientras complementa los sabores sutiles del pescado. También se puede acompañar con verduras al vapor o una ensalada verde simple para crear una comida completa y equilibrada.
La versión provenzal de este clásico francés demuestra cómo las tradiciones culinarias pueden evolucionar y adaptarse sin perder su esencia. Cada bocado ofrece un viaje sensorial que comienza con el crujiente exterior, continúa con la tierna carne del lenguado y termina con el dulzor suave de las chalotas y el bouquet aromático de las hierbas provenzales.
Añadir 50 g de almendras fileteadas tostadas a la salsa meunière para un toque crujiente y de nuez.
Reducir la mantequilla a 50 g y usar más aceite de oliva. Añadir el jugo de medio limón a la salsa para más frescura.
Incorporar 2 cucharadas de alcaparras escurridas a la salsa para un toque salado y mediterráneo.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de 24 horas. No se recomienda congelar ya que el pescado perderá textura.
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