Sopa griega de pollo, limón y huevo, cremosa y sin grumos

Si no quieres que se estropee al final, controla la temperatura del caldo cuando añadas la mezcla de huevo y limón. Si está hirviendo, los huevos se cuajarán y tendrás una sopa grumosa. Retira la olla del fuego antes de incorporar la mezcla templada y remueve bien para crear la emulsión.
El truco está en el temperado. Bate bien los huevos con el zumo de limón y luego añade, poco a poco y sin parar de batir, dos cazos del caldo caliente. Así subes la temperatura de la mezcla sin cocerla, y luego podrás verterla en la olla principal con seguridad.
Para el caldo, 25-30 minutos de cocción a fuego lento son suficientes para que el pollo quede tierno. Sácalo, desmenúzalo y añade el arroz de grano largo al caldo para que se cueza. Si usas otro tipo de arroz o pasta, ajusta el tiempo de cocción.
Una vez incorporado todo, nunca dejes que hierva de nuevo. Solo calienta a fuego muy bajo para que todo se integre. Pruébala y rectifica el punto de sal y acidez; si quieres más cuerpo, bate un huevo extra en el temperado. Sírvela al momento, con eneldo fresco, para disfrutar de su textura sedosa.
Sustituye el arroz por pasta orzo, cocinándola según las instrucciones del paquete antes de añadirla al caldo.
Usa caldo de verduras en lugar de caldo de pollo y omite la carne. Puedes añadir champiñones o espinacas para más sabor.
Añade guisantes, espinacas o puerros picados junto con el arroz para una versión más vegetal.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar a fuego muy bajo, removiendo constantemente y sin dejar hervir.
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23 de febrero de 2026
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