Una sopa tradicional mexicana con chile pasilla, tortilla y aguacate

La Sopa Azteca es un plato tradicional mexicano que combina los sabores ancestrales de la cocina prehispánica con ingredientes que llegaron después de la conquista. Esta sopa tiene sus raíces en el centro de México, especialmente en la Ciudad de México, donde se preparaba originalmente con chiles secos y maíz. Su nombre evoca la grandeza del imperio azteca y la riqueza de su gastronomía, que ha perdurado a través de los siglos.
El sabor de la Sopa Azteca es complejo y equilibrado, con notas ahumadas del chile pasilla, la acidez del jitomate y la cremosidad del aguacate. La textura combina la suavidad del caldo con el crujiente de las tiritas de tortilla frita, creando un contraste que hace de cada cucharada una experiencia sensorial única. Los chiles secos aportan un picor moderado que se puede ajustar según el gusto personal.
La presentación tradicional incluye todos los ingredientes por separado, permitiendo que cada comensal arme su propio plato al gusto. Se sirve el caldo caliente en una cazuela y en pequeños recipientes se disponen las tiritas de tortilla, el aguacate, el queso fresco, la crema y el chile pasilla frito. Esta forma de servir no solo es visualmente atractiva, sino que también mantiene la textura de cada componente.
Para una versión más sustanciosa, algunos cocineros añaden pollo deshebrado o frijoles negros, aunque la receta tradicional es vegetariana. El secreto de un buen caldo está en el tiempo de cocción de los jitomates y chiles, que deben cocinarse hasta que estén perfectamente suaves para licuarse sin grumos. El epazote, una hierba aromática mexicana, aporta un sabor distintivo que no puede sustituirse fácilmente.
Esta sopa es ideal para días fríos o como entrada en comidas festivas. Su preparación relativamente sencilla la hace accesible incluso para cocineros principiantes, mientras que la posibilidad de personalizar los toppings permite adaptarla a diferentes gustos. La Sopa Azteca representa perfectamente la fusión de culturas que define la cocina mexicana moderna.
Al servir, se recomienda utilizar platos hondos que mantengan el calor del caldo. La combinación de colores - el rojo intenso del caldo, el verde del aguacate, el blanco del queso y la crema, y el dorado de las tortillas - crea una presentación festiva que anticipa la riqueza de sabores que está por venir.
Añade 2 pechugas de pollo cocidas y desmenuzadas al caldo durante los últimos 5 minutos de cocción.
Incluye 1-2 chiles chipotles en adobo al licuar los vegetales para un sabor ahumado y más picante.
Agrega 1 taza de frijoles negros cocidos al caldo para una versión más sustanciosa y nutritiva.
Guarda el caldo y los toppings por separado en recipientes herméticos. El caldo se conserva hasta 3 días refrigerado. Las tortillas fritas se guardan a temperatura ambiente en un recipiente hermético para mantener su textura crujiente.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.