Variante 3 con queso Gruyère y caldo de res

La sopa de cebolla gratinada es un clásico de la cocina francesa que ha conquistado paladares en todo el mundo. Originaria de los mercados de París en el siglo XVIII, esta receta se popularizó entre los trabajadores nocturnos que buscaban un plato reconfortante y económico. La variante 3 que presentamos aquí mantiene la esencia tradicional pero incorpora algunos matices que la hacen especialmente aromática y sabrosa.
El sabor de esta sopa es profundamente umami, con las cebollas caramelizadas aportando dulzura natural que contrasta perfectamente con el caldo de res rico y el queso Gruyère fundido. La textura es cremosa pero con el toque crujiente del pan tostado y la capa dorada de queso gratinado. Cada cucharada combina la suavidad del caldo con la consistencia de las cebollas tiernas.
Para preparar esta receta, es fundamental dedicar el tiempo necesario a caramelizar las cebollas, ya que este proceso es el corazón del sabor. Las cebollas deben cocinarse a fuego lento durante al menos 40 minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que se quemen. La paciencia en esta etapa se verá recompensada con un sabor profundo y complejo que no se puede lograr con prisas.
La presentación tradicional se realiza en cazuelas individuales resistentes al horno, que permiten gratinar el queso directamente en la mesa. El contraste visual entre el dorado del queso, el marrón de las cebollas y el tono ámbar del caldo es realmente apetitoso. Se recomienda servir inmediatamente después de gratinar para disfrutar del contraste de temperaturas y texturas.
Esta sopa es ideal para cenas invernales, reuniones informales o como primer plato en ocasiones especiales. Aunque parece un plato sencillo, su elaboración requiere atención a los detalles, especialmente en el punto de caramelización de las cebollas y en el equilibrio de sabores del caldo. El resultado es un plato que reconforta tanto el cuerpo como el espíritu.
Para los amantes del vino, esta sopa marida excepcionalmente bien con un Beaujolais o un Côtes du Rhône joven. El carácter afrutado de estos vinos corta la grasa del queso y complementa la dulzura de las cebollas. También puede acompañarse con una ensalada verde simple para crear una comida completa y equilibrada.
Sustituir el queso Gruyère por queso Emmental para un sabor ligeramente más suave y cremoso.
Usar mantequilla vegetal, caldo de verduras casero y queso vegano para gratinar. Añadir un poco de salsa de soja al caldo para profundidad de sabor.
Añadir 100g de tocino picado y dorado al inicio, antes de las cebollas, para un sabor ahumado adicional.
Guardar la sopa sin el pan ni el queso en un recipiente hermético en el refrigerador. El pan tostado guardar por separado en una bolsa hermética a temperatura ambiente. Para recalentar, calentar la sopa en una olla y luego proceder con el gratinado.
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