Una versión mediterránea de la clásica sopa francesa con hierbas provenzales

La sopa de cebolla provenzal con vino blanco es una reinterpretación mediterránea de la clásica sopa francesa, donde las cebollas caramelizadas se combinan con hierbas provenzales y un toque de vino blanco que aporta acidez y profundidad. Esta versión mantiene la esencia reconfortante del plato original pero incorpora los aromas del sur de Francia, creando una experiencia culinaria que transporta directamente a los campos de lavanda y tomillo de la Provenza.
El proceso de caramelización lenta de las cebollas es fundamental para desarrollar los sabores dulces y complejos que caracterizan esta sopa. Durante aproximadamente 45 minutos, las cebollas se cocinan a fuego bajo hasta alcanzar un color dorado intenso y una textura melosa que se deshace en la boca. El vino blanco añade una nota ácida que equilibra la dulzura natural de las cebollas, mientras que las hierbas provenzales (tomillo, romero, orégano y mejorana) aportan un bouquet aromático distintivo.
La textura final es cremosa pero ligera, con las cebollas perfectamente integradas en el caldo. Tradicionalmente se sirve con rebanadas de pan tostado y queso gratinado, que forman una costra dorada y crujiente sobre la superficie. La combinación de la sopa caliente, el pan crujiente y el queso fundido crea un contraste de texturas que es simplemente irresistible.
Para la presentación, se recomienda utilizar cazuelas individuales resistentes al horno, que mantienen el calor y permiten gratinar el queso justo antes de servir. El aroma que se desprende al sacarlas del horno es parte integral de la experiencia gastronómica. Se puede decorar con una ramita de tomillo fresco y un chorrito de aceite de oliva virgen extra para realzar los sabores mediterráneos.
Esta sopa es ideal para cenas invernales o noches frescas, aunque su versatilidad permite disfrutarla durante todo el año. El equilibrio entre lo dulce y lo salado, lo cremoso y lo crujiente, lo tradicional y lo innovador, hace de este plato una verdadera delicia culinaria. Es importante servirla inmediatamente después de gratinar para apreciar plenamente la textura del queso fundido sobre la sopa caliente.
Desde el punto de vista nutricional, las cebollas aportan antioxidantes y compuestos antiinflamatorios, mientras que el caldo de verduras proporciona minerales esenciales. Aunque contiene queso, se puede ajustar la cantidad según las preferencias dietéticas. Las hierbas provenzales no solo aportan sabor sino también propiedades digestivas y beneficios para la salud.
Añade 100g de panceta cortada en cubos al inicio, antes de las cebollas, para un sabor más intenso
Sustituye la mantequilla por aceite de oliva, el caldo de verduras por caldo vegetal y usa queso vegano para el gratinado
Usa cebollas rojas en lugar de amarillas para un color más intenso y un sabor ligeramente diferente
Guardar la sopa sin el gratinado en un recipiente hermético. El pan y el queso deben almacenarse por separado. Calentar la sopa y preparar el gratinado justo antes de servir.
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