Una sopa reconfortante y nutritiva con raíces latinoamericanas

La sopa de frijol negro es un plato emblemático de la cocina latinoamericana, con raíces profundas en países como Cuba, México, Brasil y Colombia. Esta versión tradicional combina la riqueza nutricional de los frijoles negros con un sofrito aromático que incluye cebolla, ajo, pimientos y especias como el comino y el orégano. La textura cremosa se logra al triturar parte de los frijoles cocidos, creando una consistencia espesa y reconfortante que abraza el paladar.
El sabor de esta sopa es complejo y satisfactorio, con notas terrosas de los frijoles complementadas por la dulzura de las verduras caramelizadas y el toque ahumado del pimentón. El caldo de verduras realza todos los sabores sin necesidad de productos animales, haciendo de esta receta una opción completamente vegana pero igualmente sustanciosa. Cada cucharada ofrece una experiencia cálida y nutritiva, perfecta para días fríos o cuando se necesita un alimento que reconforte el cuerpo y el alma.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa bien caliente en cuencos hondos, adornada con rodajas finas de cebolla morada, cilantro fresco picado y una cucharada de crema de coco o aguacate en cubos para quienes deseen un toque extra de cremosidad. Un chorrito de limón fresco justo antes de servir realza los sabores y añade un toque cítrico refrescante que equilibra la riqueza de la sopa.
Esta receta es versátil y se adapta fácilmente a diferentes preferencias. Se puede ajustar el nivel de picante añadiendo chiles frescos o secos, o hacerla más sustanciosa incorporando vegetales como zanahorias, apio o maíz. La clave está en cocinar los frijoles a fuego lento para que liberen todo su almidón y creen esa textura característica que hace de esta sopa un plato tan especial.
Desde el punto de vista nutricional, los frijoles negros son una excelente fuente de proteína vegetal, fibra, hierro y antioxidantes. Esta sopa no solo satisface el apetito sino que también contribuye a una alimentación equilibrada y saludable. Es ideal para compartir en familia o para preparar con anticipación, ya que sus sabores mejoran con el paso de las horas.
Para una experiencia completa, acompaña esta sopa con tortillas de maíz calientes, arroz blanco esponjoso o pan crujiente. Es un plato que trasciende fronteras y que ha sido disfrutado por generaciones, manteniendo su esencia simple pero profundamente sabrosa que lo convierte en un favorito en hogares de toda América Latina.
Para una versión no vegetariana, añade 200g de chorizo picado al sofrito y cocina hasta que esté dorado antes de incorporar las verduras.
Añade 1 taza de granos de maíz fresco o congelado durante los últimos 10 minutos de cocción para un toque dulce y textura adicional.
Incorpora 1 cucharadita de jengibre rallado y 1/2 taza de leche de coco al final de la cocción para un sabor tropical.
Deja enfriar completamente la sopa a temperatura ambiente, luego transfiere a un recipiente hermético y refrigera. Calienta a fuego medio en una olla, añadiendo un poco de caldo o agua si es necesario para ajustar la consistencia.
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