Una sopa reconfortante con el dulzor natural del maíz

La sopa de maíz es un clásico de la cocina mexicana que celebra uno de los ingredientes más emblemáticos de la gastronomía prehispánica. El maíz, base de la alimentación mesoamericana, se transforma en esta preparación en un plato reconfortante y lleno de sabor. Esta versión cremosa mantiene la esencia tradicional mientras añade un toque moderno que la hace perfecta para cualquier ocasión.
El sabor de esta sopa es una deliciosa combinación entre el dulzor natural del maíz y la suavidad de la crema. Los granos de maíz aportan textura mientras que el caldo de pollo o vegetales proporciona profundidad al sabor. El toque final de cilantro fresco y un chorrito de limón realza todos los aromas, creando un equilibrio perfecto entre lo dulce y lo salado.
La textura es suave y cremosa, pero no demasiado espesa, permitiendo que cada cucharada sea ligera pero sustanciosa. Los granos de maíz enteros añaden pequeños puntos de textura que contrastan agradablemente con la base cremosa. La consistencia es perfecta para ser disfrutada caliente, especialmente en días fríos o como primer plato de una comida más elaborada.
Para la presentación, sirve la sopa en cuencos individuales y decora con unos granos de maíz tostados, hojas de cilantro fresco y un hilo de crema agria. Puedes añadir unos totopos crujientes al lado para que los comensales los sumerjan en la sopa. Para un toque de color, espolvorea un poco de pimentón dulce o añade unos cubos de aguacate fresco.
Esta sopa es versátil y se adapta a diferentes preferencias dietéticas. Para una versión vegetariana, simplemente sustituye el caldo de pollo por caldo de verduras. También puedes ajustar el nivel de picante añadiendo chiles serranos o jalapeños según tu gusto personal.
El almacenamiento es sencillo: guarda en recipientes herméticos en el refrigerador por hasta 3 días. Para recalentar, hazlo a fuego lento en una cacerola, añadiendo un poco de caldo si la sopa se ha espesado demasiado. No se recomienda congelar debido a los productos lácteos que podrían separarse al descongelar.
Añade 2 papas peladas y cortadas en cubos junto con el maíz para una sopa más sustanciosa.
Incorpora 1-2 chiles serranos picados al sofrito para un toque picante.
Sustituye la crema por leche de coca y la mantequilla por aceite de coco, usando caldo de verduras.
Guarda en recipientes herméticos en el refrigerador. Para recalentar, calienta a fuego lento en una cacerola, añadiendo un poco de caldo si es necesario.
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