Una sopa cremosa y nutritiva con el sabor único del maní tostado

La sopa de maní es una deliciosa preparación que combina la cremosidad del maní tostado con el sabor de las verduras y especias. Originaria de varias regiones de América Latina, esta sopa ha sido un alimento básico en muchas comunidades por su alto valor nutricional y su sabor reconfortante. La textura es suave y aterciopelada, con un equilibrio perfecto entre lo salado y lo ligeramente dulce del maní.
El proceso de tostar el maní antes de molerlo libera sus aceites naturales y potencia su sabor, creando una base aromática que impregna toda la sopa. Al combinarse con el caldo de verduras y las papas, se logra una consistencia espesa y satisfactoria que calienta el cuerpo y el alma. Esta sopa es especialmente reconfortante en días fríos o cuando se busca un plato nutritivo y fácil de digerir.
La presentación tradicional incluye un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un toque de cilantro fresco picado, que aporta frescura y color al plato. También se puede decorar con trocitos de maní tostado para añadir textura crujiente. Sirviéndola en cuencos profundos, se aprecia mejor su color dorado y su aroma tentador.
Esta receta es versátil y se puede adaptar según los ingredientes disponibles. Para quienes prefieren una versión vegana, se puede sustituir la leche por leche vegetal. El nivel de especias también es ajustable al gusto personal, aunque el comino y el ajo son esenciales para el perfil de sabor característico.
Desde el punto de vista nutricional, esta sopa es una excelente fuente de proteínas vegetales, fibra y grasas saludables. El maní aporta energía sostenida y vitaminas del complejo B, mientras que las verduras añaden vitaminas y minerales esenciales. Es un plato completo que puede servirse como entrada o como plato principal ligero.
Para una experiencia gastronómica completa, se recomienda acompañar esta sopa con pan crujiente o arepas recién hechas. La temperatura ideal de servicio es caliente pero no hirviendo, para poder apreciar todos los matices de sabor. Se conserva bien en refrigeración y su sabor mejora al día siguiente.
Añade 300g de pechuga de pollo cocida y desmenuzada durante los últimos 10 minutos de cocción.
Sustituye la leche entera por leche de coco o leche de almendras sin azúcar.
Añade 1 chile jalapeño picado al sofrito o 1/2 cucharadita de chile en polvo.
Guarda la sopa en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego medio revolviendo ocasionalmente. Si la sopa está muy espesa, añade un poco de caldo o agua al recalentar.
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