Sopa japonesa con miso rojo, tofu y algas wakame

Lo primero que conviene ajustar es la cantidad de miso rojo y salsa de soja al final, ya que su intensidad salada varía mucho entre marcas. Mi consejo es empezar con la mitad, disolverlo bien y luego probar para rectificar. El error más común es echar todo de golpe y que la sopa quede demasiado salada.
El punto más delicado es no hervir el miso una vez añadido. Por eso se apaga el fuego antes de disolverlo en un poco de caldo tibio aparte. Si lo hierves, pierde parte de su sabor complejo y sus propiedades. Solo necesita calentarse, no cocinarse.
Para el tofu sedoso, añádelo al final y solo caliéntalo 2-3 minutos. Si lo cueces demasiado, se deshará en la sopa. Con que esté caliente es suficiente. Las setas shiitake y el alga wakame sí necesitan esos 8-10 minutos de cocción a fuego medio-bajo para soltar su sabor al caldo.
Si no tienes miso rojo, puedes usar miso blanco, pero el resultado será más suave y menos intenso. La salsa de soja es el otro puntal de sabor; si usas una variedad baja en sodio, quizá necesites añadir un poco más. Sirve la sopa en cuanto esté lista, porque el tofu sigue cociéndose con el calor residual.
Añadir zanahoria en rodajas finas, espinacas baby y maíz dulce para una versión más vegetal
Incorporar una cucharadita de pasta de chile coreano (gochujang) o unas gotas de aceite de chile para un toque picante
Añadir fideos soba o udon cocidos por separado para hacerla más sustanciosa
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego bajo sin hervir para preservar el miso.
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23 de febrero de 2026
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