Una sopa reconfortante y nutritiva con el dulzor natural de la calabaza

Esta sopa de pasta con calabaza es un plato tradicional italiano que combina la dulzura natural de la calabaza con la textura reconfortante de la pasta en un caldo vegetal aromático. Originaria de las regiones rurales de Italia, esta receta ha sido transmitida de generación en generación como un plato económico y nutritivo perfecto para los días fríos.
El sabor es una deliciosa combinación de notas dulces y terrosas de la calabaza, equilibradas por la salinidad del caldo vegetal y el toque herbáceo del romero. La textura es cremosa pero ligera, con los trozos tiernos de calabaza y la pasta al dente que proporcionan una experiencia gastronómica satisfactoria en cada cucharada.
La presentación ideal es en cuencos hondos, adornada con unas hojas frescas de romero y un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir. El color naranja vibrante de la calabaza crea un contraste visual muy atractivo con el verde del romero, haciendo de esta sopa un plato que deleita tanto la vista como el paladar.
Esta receta es perfectamente adaptable según la temporada: en otoño se puede utilizar calabaza butternut, mientras que en invierno la calabaza kabocha aporta un sabor más intenso. La pasta corta como los macarrones o conchiglie funciona especialmente bien porque atrapa el caldo en su interior.
Para quienes buscan una versión más cremosa, se puede triturar parte de la calabaza cocida antes de añadir la pasta, creando una base más espesa. Este plato también se presta maravillosamente para congelar, por lo que es ideal para preparar en grandes cantidades y tener siempre a mano una comida reconfortante.
El secreto del éxito de esta sopa reside en la calidad del caldo vegetal y en no cocinar demasiado la pasta, que debe quedar al dente para mantener su textura incluso después de reposar en el caldo caliente.
Tritura toda la calabaza cocida con una batidora de mano antes de añadir la pasta para obtener una textura completamente cremosa
Añade 300g de pechuga de pollo cortada en cubos al sofrito y cocina hasta que esté dorada antes de agregar la calabaza
Incorpora una lata de garbanzos escurridos junto con la pasta para añadir proteína vegetal y textura
Deja enfriar completamente la sopa antes de transferirla a un recipiente hermético. Guarda en el refrigerador hasta por 3 días. Para recalentar, calienta a fuego medio en una cacerola, añadiendo un poco de caldo o agua si se ha espesado demasiado.
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