Una sopa reconfortante con el sabor intenso del ajo y la frescura de la lechuga romana

Esta sopa de pollo al ajillo con lechuga romana es una reinterpretación moderna de los sabores tradicionales españoles. Combina la intensidad aromática del ajo con la suavidad del pollo y la frescura crujiente de la lechuga romana, creando un equilibrio perfecto entre lo reconfortante y lo ligero.
El plato tiene sus raíces en la cocina mediterránea española, donde el ajo es un ingrediente fundamental. La técnica de cocinar el ajo lentamente en aceite de oliva extra virgen permite desarrollar todo su sabor sin amargor, creando una base aromática que impregna el caldo y el pollo. La lechuga romana, añadida al final, aporta un contraste de textura y un toque de frescura que equilibra la intensidad del ajo.
En cuanto al sabor, esta sopa ofrece una experiencia compleja: el fondo de pollo casero proporciona profundidad, el ajo aporta su característico sabor picante y aromático, el pollo desmenuzado añade proteína y textura, y la lechuga romana introduce una nota vegetal y crujiente. El perejil fresco al final realza todos los aromas y completa el perfil de sabores.
La textura es otro aspecto destacable: el caldo es ligero pero sabroso, el pollo tierno y jugoso, y la lechuga romana mantiene cierto grado de crujiente incluso después de cocinarse brevemente. Esta combinación de texturas hace que cada cucharada sea interesante y satisfactoria.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa en cuencos hondos, espolvoreando generosamente con perejil fresco picado y añadiendo unas gotas de aceite de oliva virgen extra en el momento de servir. Se puede acompañar con rebanadas de pan crujiente para mojar en el caldo. La sopa debe servirse caliente pero no hirviendo, para apreciar todos los matices de sabor.
Esta sopa es perfecta para días fríos o cuando se necesita un plato reconfortante pero no pesado. Su preparación es sencilla y los ingredientes son accesibles, lo que la convierte en una excelente opción para comidas familiares o cenas informales. La versatilidad de la receta permite adaptarla a diferentes gustos y preferencias dietéticas.
Sustituye la lechuga romana por espinacas frescas baby. Añádelas al final y cocina solo hasta que se marchiten.
Añade 1/2 cucharadita de pimentón picante o una pizca de guindilla en polvo al sofrito de ajo para darle un toque picante.
Añade 100 ml de nata líquida para cocinar al final de la cocción para obtener una textura más cremosa.
Deja enfriar completamente la sopa a temperatura ambiente antes de transferirla a un recipiente hermético. Refrigera hasta por 3 días. Calienta a fuego medio antes de servir, añadiendo un poco de agua si es necesario para ajustar la consistencia.
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