Una sopa reconfortante y nutritiva con pollo tierno y verduras frescas

Esta sopa de pollo casera con judías verdes es un clásico de la cocina española que ha pasado de generación en generación. Originaria de las cocinas familiares del norte de España, esta receta combina la tradición culinaria con ingredientes frescos y de temporada, creando un plato que no solo alimenta el cuerpo sino también el alma.
El sabor de esta sopa es profundamente reconfortante, con un caldo rico y aromático que se logra gracias a la cocción lenta del pollo y las verduras. Las judías verdes aportan un toque fresco y crujiente que contrasta perfectamente con la suavidad del pollo desmenuzado y la textura cremosa de las patatas. Cada cucharada es una mezcla equilibrada de sabores que recuerda a los domingos en casa de la abuela.
La textura juega un papel fundamental en esta preparación. El caldo debe ser claro pero con cuerpo, las patatas deben estar tiernas pero no deshechas, y las judías verdes deben mantener un ligero crujido que aporte frescura al conjunto. La carne de pollo, cocida a fuego lento, se deshace fácilmente en hebras jugosas que se integran perfectamente en cada bocado.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa en cuencos hondos de cerámica que conserven el calor. Se puede decorar con un poco de perejil fresco picado por encima y acompañar con rebanadas de pan crujiente tostado con aceite de oliva. La sopa debe servirse bien caliente, permitiendo que los aromas se desplieguen y creen una experiencia sensorial completa.
Esta receta es perfecta para los días fríos de invierno, pero también se disfruta como un plato ligero en cualquier época del año. Su versatilidad permite adaptarla según los ingredientes disponibles, manteniendo siempre su esencia reconfortante. Es una sopa que cura, alimenta y reúne a la familia alrededor de la mesa.
Un consejo importante es preparar el caldo con antelación, ya que reposar unas horas en la nevera permite que los sabores se integren mejor y se elimine el exceso de grasa de forma natural. Además, se puede congelar porciones individuales para tener siempre a mano un plato casero y nutritivo cuando el tiempo escasee.
Sustituye las patatas por 1 taza de arroz de grano largo. Añade el arroz cuando agregues las judías verdes y cocina hasta que esté tierno.
Tritura la mitad de las patatas con un poco de caldo y añade 200 ml de nata líquida al final de la cocción para una textura cremosa.
Añade 1 cucharadita de pimentón picante al sofrito y unas gotas de tabasco al final para darle un toque picante.
Deja enfriar completamente la sopa a temperatura ambiente. Transfiere a recipientes herméticos y refrigera. Calienta a fuego medio revolviendo ocasionalmente. No congelar con patatas ya que pueden cambiar de textura.
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