Caldo casero, quinoa tostada y canónigos al final

Si vas con poco margen de error, céntrate en el punto de los canónigos. Añádelos justo antes de servir y remueve suavemente; si se cocinan, pierden toda su frescura y se marchitan.
Para un caldo con más cuerpo, no te saltes tostar la quinoa en la sartén antes de hervirla. Esos dos o tres minutos extra le dan un sabor a nuez que marca la diferencia. Y cuando hagas el caldo, espuma al principio: retira las impurezas que suben para que quede más claro y limpio de sabor.
El pollo de la pechuga se cocina en 25-30 minutos; si lo dejas más, se seca. Sácalo en cuanto esté hecho, desmenúzalo y devuélvelo al caldo solo para calentar. Así se mantiene tierno. El zumo de limón y el AOVE también van al final, con los canónigos, para que su frescura no se evapore con el calor.
Si te sobra, guárdala sin los canónigos. Calienta solo el caldo con pollo y quinoa, y añade hojas frescas al servir. La quinoa seguirá absorbiendo líquido, así que es probable que necesites añadir un poco de agua o caldo al recalentar.
Sustituir el pollo por garbanzos cocidos y usar caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Añadir calabacín, champiñones y guisantes durante los últimos 10 minutos de cocción.
Añadir una pizca de cayena o unas rodajas de jalapeño al caldo durante la cocción.
Dejar enfriar completamente la sopa antes de guardarla en un recipiente hermético. Calentar a fuego medio antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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