Caldo casero, col salteada y garbanzos para un plato completo

Para clavar el punto, céntrate en el caldo. No te saltes el paso de espumar durante los primeros minutos de cocción; así evitas que quede turbio. La sal la añades en los últimos 10 minutos, para controlar mejor el punto final.
Al desmenuzar el pollo, revisa bien que no queden trocitos de hueso o cartílago. Con el caldo ya colado y limpio, es el momento de darle carácter a la col. Saltearla aparte es clave: consigue que se ablande pero mantenga un toque crujiente, y sobre todo, que el pimentón y el comino se tuesten un minuto en el aceite para que suelten todo el aroma, sin que se quemen.
Cuando juntes todo en la olla para los últimos 10 minutos, es solo para calentar e integrar. Si usas garbanzos de bote, escúrrelos y enjuágalos bien para quitar el líquido de conserva. El perejil fresco picado se añade al servir, para que no pierda color ni frescura.
Si te sobra, guarda la sopa en la nevera. Al día siguiente sabe incluso mejor, pero ten en cuenta que la col seguirá cociéndose un poco y perderá parte del crujido. Para recalentar, hazlo a fuego suave para que no se rompan los garbanzos.
Sustituir el pollo por champiñones portobello y usar caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Añadir 1 cucharadita de pimentón picante o una pizca de cayena al saltear la col lombarda.
Incorporar 2 patatas medianas peladas y cortadas en cubos junto con los garbanzos para una sopa más sustanciosa.
Dejar enfriar completamente la sopa antes de transferirla a un recipiente hermético. Conservar en el refrigerador hasta por 3 días. Calentar a fuego medio antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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