Un caldo reconfortante con el toque justo de limón

Antes de ponerte con todo, mira esto: el jugo y la ralladura de limón se añaden al final, fuera del fuego. Si los hierves, perderán toda su frescura y aroma, y la sopa quedará amarga.
Para que el pollo quede jugoso, no te pases dorándolo. Basta con que pierda el color rosado por fuera. Luego se terminará de cocinar en el caldo. Si lo friendes demasiado, se secará.
La clave con las judías verdes está en el tiempo: 8-10 minutos desde que las echas. Pruébalas pasados 8; deben estar tiernas pero con un crujido agradable. Si las cueces de más, se pondrán blandas y perderán color.
Si no tienes caldo casero, uno de brick está bien, pero ten en cuenta que suelen llevar sal. Por eso, prueba siempre al final, después de añadir el limón, y rectifica entonces. Es más fácil añadir sal que quitarla.
¿Quieres más cuerpo? Puedes añadir un puñado de fideos finos o de arroz con las judías verdes. Si te sobra, recalienta a fuego muy suave para no cocinar de más el limón. El perejil, siempre fresco y picado en el último momento.
Añade 100g de arroz de grano largo cuando viertas el caldo para obtener una sopa más sustanciosa.
Sustituye el pollo por champiñones portobello y el caldo de pollo por caldo de verduras.
Añade una pizca de copos de chile o una cucharadita de pasta de chile al sofrito inicial.
Deja enfriar completamente la sopa antes de transferirla a un recipiente hermético. Refrigera hasta por 3 días. Calienta a fuego medio antes de servir, añadiendo un poco más de jugo de limón si es necesario.
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23 de febrero de 2026
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