Una sopa ligera y refrescante con el toque cítrico perfecto

Esta sopa de pollo con lechuga romana y limón es una deliciosa fusión de sabores mediterráneos que combina la suavidad del pollo con la frescura de la lechuga y el toque ácido del limón. Originaria de las regiones costeras del Mediterráneo, esta receta ha evolucionado a lo largo de los siglos como una opción ligera pero nutritiva para cualquier época del año.
El sabor principal es delicadamente avellanado del caldo de pollo, que se complementa perfectamente con la textura crujiente de la lechuga romana añadida al final de la cocción. El jugo de limón aporta un brillante toque cítrico que equilibra la riqueza del caldo y realza todos los demás ingredientes. La combinación crea una experiencia sensorial refrescante y reconfortante al mismo tiempo.
En cuanto a textura, esta sopa ofrece un interesante contraste entre el caldo líquido y los trozos tiernos de pollo, junto con las hojas de lechuga que mantienen cierta firmeza. Los vegetales añadidos proporcionan pequeños puntos de sabor y textura que hacen cada cucharada interesante y variada.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa en cuencos individuales profundos, adornando con unas hojas frescas de lechuga romana y unas rodajas finas de limón en el borde del plato. Un chorrito final de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir añadirá brillo y un sabor adicional que realzará todos los aromas.
Esta sopa es especialmente versátil y se puede adaptar según las preferencias personales. Para quienes prefieren una versión más sustanciosa, se pueden añadir fideos finos o arroz integral. También funciona maravillosamente como primer plato en una comida más elaborada o como plato principal ligero para cenas informales.
El secreto del éxito de esta receta está en la calidad del caldo y en el momento de añadir la lechuga, que debe incorporarse justo al final para mantener su textura y color vibrante. Es una opción excelente para días calurosos cuando se desea algo reconfortante pero no pesado.
Añadir 100 g de fideos finos (como cabello de ángel) durante los últimos 5 minutos de cocción del pollo.
Sustituir el pollo por garbanzos cocidos y usar caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Añadir una cucharadita de chile en escamas o una pizca de cayena al sofrito de verduras.
Dejar enfriar completamente la sopa antes de transferirla a un recipiente hermético. Conservar en el refrigerador hasta por 3 días. Calentar a fuego bajo antes de servir, añadiendo la lechuga fresca en el momento del recalentamiento.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.