Una sopa reconfortante y nutritiva con carne tierna, verduras frescas y granos andinos

Esta sopa de ternera con espárragos y quinoa es un plato reconfortante que combina la riqueza de la carne de ternera con la frescura de los espárragos y el valor nutricional de la quinoa. Originada como una fusión entre tradiciones culinarias europeas y andinas, esta sopa representa lo mejor de ambos mundos: la profundidad de sabor de los caldos de carne europeos y los ingredientes nutritivos de la cocina sudamericana.
La ternera aporta un sabor carnoso y profundo, mientras que los espárragos verdes añaden un toque fresco y ligeramente amargo que equilibra perfectamente la riqueza de la carne. La quinoa, cocida directamente en el caldo, absorbe todos los sabores y aporta una textura interesante, además de ser una excelente fuente de proteínas vegetales y fibra. El resultado es una sopa sustanciosa pero no pesada, ideal para cualquier época del año.
En cuanto a textura, esta sopa ofrece una experiencia completa: la ternera se deshace en la boca tras la cocción lenta, los espárragos mantienen un ligero crujido si se añaden al final, y la quinoa proporciona pequeños granos que estallan suavemente. El caldo, rico y aromático, une todos los elementos en una armonía perfecta de sabores terrosos, herbáceos y cárnicos.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa en cuencos hondos, colocando primero la quinoa en el fondo, luego los trozos de ternera y finalmente los espárragos, vertiendo el caldo caliente por encima. Un toque de perejil fresco picado añade color y frescura visual. Se puede acompañar con rebanadas de pan crujiente para mojar en el caldo.
Esta sopa es especialmente reconfortante en días fríos, pero su equilibrio de sabores la hace apropiada también para cenas ligeras. La combinación de proteínas animales y vegetales, junto con las vitaminas de las verduras, la convierte en un plato completo y nutritivo. Es importante respetar los tiempos de cocción para que cada ingrediente muestre su mejor versión.
Un consejo final: dejar reposar la sopa unos minutos después de cocinar permite que los sabores se integren aún más. Si se prepara con antelación, sabe incluso mejor al día siguiente, ya que los ingredientes continúan liberando sus esencias en el caldo.
Sustituye la ternera por pechugas de pollo cortadas en cubos. El tiempo de cocción se reduce a 25-30 minutos para el pollo.
Omite la ternera y usa caldo de verduras. Añade champiñones laminados y garbanzos cocidos para dar cuerpo y proteínas.
Puedes añadir calabacín, pimiento rojo o guisantes junto con los espárragos para más variedad de colores y sabores.
Deja enfriar completamente la sopa antes de guardarla. Colócala en un recipiente hermético y refrigera. Calienta a fuego medio revolviendo ocasionalmente antes de servir.
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