Una sopa reconfortante y nutritiva con los sabores de la carne de ternera y el toque fresco de la rúcula

Esta sopa de ternera con rúcula y quinoa es un plato reconfortante que combina la riqueza de la carne de ternera con la frescura de la rúcula y el valor nutricional de la quinoa. Originaria de la tradición culinaria española, esta sopa representa la fusión perfecta entre ingredientes tradicionales y modernos, creando un equilibrio entre lo sustancioso y lo saludable.
La ternera aporta un sabor profundo y carnoso que se integra armoniosamente con el caldo aromático, mientras que la quinoa añade una textura interesante y un aporte proteico vegetal. La rúcula, añadida al final, proporciona un contraste de frescura y un toque ligeramente picante que realza todos los sabores.
En cuanto a textura, esta sopa ofrece una experiencia completa: la ternera tierna, los granos de quinoa ligeramente crujientes y las hojas de rúcula que se ablandan justo lo necesario. El caldo, rico y aromático, une todos los elementos en una mezcla homogénea pero con matices diferenciados.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa en cuencos hondos, colocando las hojas de rúcula frescas en el centro justo antes de servir. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima añadirá brillo y realzará los aromas. Se puede acompañar con rebanadas de pan tostado con ajo para una experiencia más completa.
Esta sopa es ideal para días fríos o cuando se busca una comida reconfortante pero equilibrada. Su preparación es sencilla pero los resultados son sofisticados, perfecta tanto para una comida familiar como para impresionar a invitados.
El secreto de esta receta está en el tiempo de cocción de la ternera, que debe quedar tierna pero no deshecha, y en añadir la rúcula en el último momento para que conserve su frescura y propiedades nutricionales.
Sustituye la ternera por pechuga de pollo cortada en trozos pequeños. El tiempo de cocción se reduce a 25-30 minutos para el pollo.
Omite la ternera y usa solo verduras. Añade champiñones laminados para dar más sabor umami y proteína vegetal.
Añade 1 taza de lentejas cocidas junto con la quinoa para aumentar el contenido de fibra y proteínas.
Deja enfriar completamente la sopa sin la rúcula. Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. La rúcula debe añadirse fresca al recalentar. Para recalentar, calienta a fuego medio en una cazuela, removiendo ocasionalmente.
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