Una sopa cremosa y reconfortante con tomates asados, perfecta para días fríos

Esta sopa de tomate casera es un clásico reconfortante que combina la dulzura natural de los tomates asados con hierbas aromáticas. La técnica de asar los tomates antes de cocinarlos intensifica su sabor y aporta notas caramelizadas que elevan el resultado final.
La textura cremosa se logra mediante un cuidadoso proceso de cocción y triturado, sin necesidad de añadir grandes cantidades de crema. Es una receta versátil que puede adaptarse a diferentes gustos y preferencias dietéticas.
Ideal para servir como primer plato en cenas familiares o como plato principal ligero acompañado de pan crujiente. Los ingredientes básicos se transforman en una experiencia culinaria sofisticada con un mínimo esfuerzo.
Añade un manojo grande de albahaca fresca al triturar la sopa para un sabor más herbal y fresco.
Incorpora una guindilla roja picada al sofrito para darle un toque picante a la sopa.
Añade una lata de garbanzos escurridos al final de la cocción para hacerla más sustanciosa.
Deja enfriar completamente la sopa sin la crema. Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego medio antes de servir y añade la crema fresca en el momento de servir.
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