Una crema suave y aromática con el sabor mediterráneo del tomate y la frescura de la albahaca

La sopa de tomate y albahaca es un clásico de la cocina mediterránea que combina la dulzura natural de los tomates maduros con el aroma fresco y herbáceo de la albahaca. Esta receta tiene sus raíces en las tradiciones culinarias de Italia y el sur de Francia, donde los tomates de temporada se transforman en cremas reconfortantes que capturan la esencia del verano en cada cucharada. La versión que presentamos aquí es una adaptación moderna que respeta los sabores tradicionales mientras incorpora técnicas contemporáneas para realzar la textura y el sabor.
El sabor de esta sopa es un equilibrio perfecto entre lo dulce y lo ácido, con los tomates aportando su característico umami y la albahaca añadiendo notas frescas y ligeramente picantes. La cebolla y el ajo, sofritos lentamente, crean una base aromática que profundiza el sabor, mientras que un toque de nata o crema vegetal añade una textura sedosa y un sabor cremoso que envuelve el paladar. Cada ingrediente juega un papel fundamental en la armonía final del plato.
En cuanto a textura, esta sopa destaca por su consistencia suave y aterciopelada, lograda mediante un cuidadoso proceso de cocción y triturado. Los tomates se deshacen completamente durante la cocción, liberando sus jugos y creando una base líquida que luego se transforma en una crema homogénea al pasar por la batidora. La albahaca se añade al final para preservar su aroma y color vibrante, creando un contraste visual y gustativo con el rojo intenso de los tomates.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa bien caliente en cuencos individuales, decorada con unas hojas frescas de albahaca, un hilo de aceite de oliva virgen extra y, opcionalmente, unos picatostes de pan crujiente o un poco de queso parmesano rallado. Esta presentación no solo es visualmente atractiva, sino que también añade diferentes texturas que complementan la suavidad de la crema. Es ideal para una comida ligera pero satisfactoria, especialmente en días frescos o como primer plato en una cena más elaborada.
Asar los tomates en el horno a 200°C durante 30 minutos antes de añadirlos a la sopa, para intensificar su sabor.
Añadir una guindilla fresca o una pizca de pimienta de cayena al sofrito para darle un toque picante.
Añadir la ralladura de medio limón al final de la cocción para darle frescura y acidez.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego bajo antes de servir, añadiendo albahaca fresca si es necesario.
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