Una sopa cremosa y reconfortante con un toque ahumado y crujiente

Esta sopa de tomate y pimiento rojo es un clásico reinventado que combina la dulzura natural del pimiento asado con la acidez justa del tomate maduro. Originaria de la cocina mediterránea española, esta receta ha evolucionado desde las humildes sopas campesinas hasta convertirse en un plato sofisticado ideal para cualquier ocasión. La técnica de asar los pimientos antes de incorporarlos a la sopa aporta un sabor ahumado y una profundidad aromática que transforma completamente el resultado final.
La textura de esta sopa es suave y sedosa, con una cremosidad que se logra sin necesidad de añadir nata, gracias a la emulsión natural que se forma al triturar los vegetales cocidos. Los tomates maduros aportan cuerpo y acidez equilibrada, mientras que el pimiento rojo asado añade dulzura natural y un color rojo intenso que hace el plato visualmente atractivo. El ajo y la cebolla caramelizados en aceite de oliva forman la base aromática que sostiene todos los sabores.
El elemento estrella de esta receta es sin duda el crujiente de jamón, que aporta una textura contrastante y un sabor salado que complementa perfectamente la dulzura de la sopa. Este toque final transforma una simple sopa en un plato completo y sofisticado. El jamón se hornea hasta quedar crujiente como una chips, creando una guarnición que se deshace en la boca al contacto con el calor de la sopa.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa bien caliente en cuencos individuales, colocando el crujiente de jamón justo antes de servir para que mantenga su textura. Se puede decorar con unas hojas de albahaca fresca o un hilo de aceite de oliva virgen extra. La sopa también admite variaciones interesantes, como añadir un toque de pimentón ahumado o unas gotas de vinagre balsámico reducido para realzar los sabores.
Esta receta es perfecta para los días fríos de invierno, pero también resulta refrescante en verano si se sirve templada. Su preparación es sencilla y no requiere técnicas complicadas, lo que la hace accesible incluso para cocineros principiantes. Los ingredientes son básicos y fácilmente disponibles en cualquier mercado, lo que añade practicidad a sus múltiples virtudes.
En cuanto a almacenamiento, esta sopa se conserva perfectamente en refrigeración durante 3-4 días, e incluso mejora su sabor al día siguiente cuando los sabores han tenido tiempo de integrarse mejor. También se puede congelar por hasta 2 meses, lo que la convierte en una opción práctica para tener siempre a mano un plato reconfortante y delicioso.
Añade 1 chile rojo fresco picado al sofrito de cebolla y ajo para darle un toque picante a la sopa.
Sirve la sopa con unos daditos de queso mozzarella o gruyer rallado que se fundirán con el calor.
Deja enfriar completamente la sopa y sírvela bien fría en verano, como un gazpacho de tomate y pimiento.
Dejar enfriar completamente la sopa sin el crujiente de jamón. Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. El crujiente de jamón guardar por separado en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Calentar la sopa a fuego medio antes de servir.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.