Un guiso tradicional nigeriano con semillas de calabaza molidas

La sopa Egusi es un plato emblemático de la cocina nigeriana, especialmente popular entre los grupos étnicos yoruba e igbo. Su nombre proviene de las semillas de calabaza molidas (egusi) que forman la base de esta sopa espesa y nutritiva. Este guiso representa la esencia de la cocina africana occidental, donde las semillas, las verduras y las proteínas se combinan en una armonía de sabores terrosos y especiados.
El sabor de la sopa Egusi es complejo y satisfactorio, con notas terrosas de las semillas de calabaza molidas que se equilibran perfectamente con la riqueza del aceite de palma y el calor de los chiles. La textura es espesa y cremosa, casi como un estofado, con trozos tiernos de carne y verduras que añaden contraste. Las hojas de espinaca o bitterleaf aportan un toque ligeramente amargo que complementa la dulzura natural de las semillas.
La presentación tradicional se realiza en cuencos hondos, donde el color anaranjado vibrante del aceite de palma contrasta con el verde de las verduras. Se sirve caliente acompañado de fufu, garri o arroz, que se utiliza para recoger la deliciosa salsa. La sopa debe tener una consistencia espesa pero no demasiado seca, manteniendo suficiente líquido para mojar los acompañamientos.
Para lograr la auténtica textura, es crucial tostar las semillas de egusi antes de molerlas, lo que realza su sabor a nuez y elimina cualquier humedad residual. El proceso de cocción lenta permite que los sabores se desarrollen completamente y que la carne se ablande hasta alcanzar la perfección. Cada región de Nigeria tiene sus variaciones, pero la esencia del plato permanece constante.
Este plato es más que una simple comida; es una celebración de la cultura y la comunidad. Se prepara tradicionalmente para reuniones familiares, festividades y ocasiones especiales, simbolizando abundancia y hospitalidad. La sopa Egusi nutre tanto el cuerpo como el alma, conectando a las personas con sus raíces y tradiciones culinarias.
Consejos de presentación: sirve en cuencos de barro o cerámica para un toque auténtico, adorna con unas hojas frescas de espinaca y un chorrito de aceite de palma por encima. Acompaña con bolas de fufu recién hechas y ofrece chiles frescos al lado para quienes prefieran más picante. La sopa mejora su sabor al día siguiente, por lo que es ideal para preparar con anticipación.
Sustituye las carnes por una mezcla de camarones, calamares y mejillones para una versión costera.
Usa caldo de verduras, tofu firme y una variedad de setas en lugar de las proteínas animales.
Añade 200g de okra fresca cortada en rodajas junto con las espinacas para una textura más viscosa tradicional.
Deja enfriar completamente la sopa, luego transfiere a un recipiente hermético. Refrigera hasta por 4 días. Para congelar, coloca en recipientes aptos para congelador hasta por 3 meses. Descongela en refrigerador y recalienta a fuego medio.