Una sopa reconfortante y saludable con pasta y coliflor

Esta sopa ligera de pasta con coliflor es un plato reconfortante y nutritivo que combina la suavidad de la coliflor con la textura al dente de la pasta. Originaria de la cocina italiana, esta receta ha sido adaptada para ofrecer una opción más ligera y saludable, manteniendo todo el sabor y la esencia de las sopas tradicionales.
La coliflor, cocida hasta alcanzar una textura tierna pero firme, se deshace ligeramente en el caldo, creando una base cremosa sin necesidad de añadir nata o lácteos. La pasta, preferiblemente de pequeño formato como fideos o conchitas, absorbe los sabores del caldo de verduras y se cocina al dente para mantener su textura característica.
El sabor es delicado pero profundo, con notas de ajo y cebolla suavemente salteadas, realzadas por el caldo de verduras casero. Un toque de perejil fresco añade frescura y color al final, mientras que un chorrito de aceite de oliva virgen extra aporta un toque frutado y untuoso.
En cuanto a textura, esta sopa ofrece un equilibrio perfecto entre lo cremoso de la coliflor deshecha y lo firme de la pasta al dente. La coliflor se desmenuza parcialmente, creando pequeños trozos que se mezclan armoniosamente con la pasta, ofreciendo una experiencia sensorial completa en cada cucharada.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa bien caliente en cuencos hondos. Decorar con un poco más de perejil picado fresco y un hilo de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir. Acompañar con pan crujiente tostado con ajo para mojar en la sopa.
Esta sopa es ideal para días fríos, para recuperarse de un resfriado o simplemente como una cena ligera y nutritiva. Su preparación es sencilla y los ingredientes son accesibles, lo que la convierte en una opción perfecta para el día a día.
Añadir 50g de queso parmesano rallado al final de la cocción para un sabor más intenso y cremoso.
Asegurarse de que el caldo de verduras sea vegano y omitir cualquier producto lácteo. Se puede añadir levadura nutricional para un sabor a queso.
Añadir una pizca de guindilla en escamas o un chorrito de salsa de chile al sofrito para darle un toque picante.
Dejar enfriar completamente la sopa antes de guardarla en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego medio revolviendo ocasionalmente.
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