Una sopa reconfortante y nutritiva perfecta para cualquier día

Esta sopa ligera de pasta con judías verdes es un plato tradicional de la cocina mediterránea que combina la frescura de las verduras con el reconfortante sabor de la pasta. Originaria de las regiones rurales donde se aprovechaban los productos de temporada, esta sopa representa la esencia de la cocina casera y nutritiva.
El sabor es delicado pero profundamente satisfactorio, con notas vegetales de las judías verdes que se complementan perfectamente con el caldo de verduras aromático. La pasta aporta una textura reconfortante y la hace más sustanciosa, mientras que el toque final de queso parmesano añade un punto salado y umami que realza todos los sabores.
La textura es equilibrada: las judías verdes mantienen un ligero crujido, la pasta está al dente y el caldo es ligero pero sabroso. Es una sopa que no resulta pesada, ideal para cualquier época del año, aunque especialmente reconfortante en los días más fríos.
Para la presentación, se recomienda servirla en cuencos hondos, espolvoreando generosamente con queso parmesano recién rallado y unas hojas de perejil fresco picado. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra en el momento de servir añade brillo y un toque frutado que completa el plato.
Esta sopa es versátil y se puede adaptar según los ingredientes disponibles. Se puede preparar con diferentes tipos de pasta pequeña y añadir otras verduras de temporada. Es un plato que mejora si se deja reposar unos minutos antes de servir, permitiendo que los sabores se integren mejor.
Perfecta para una comida ligera pero completa, esta sopa es ideal para toda la familia, desde los más pequeños hasta los mayores. Su preparación sencilla y sus ingredientes accesibles la convierten en una opción perfecta para el día a día, sin renunciar al sabor y la nutrición.
Añade 200g de pechuga de pollo cocida y desmenuzada junto con la pasta para una versión más proteica
Añade 100ml de nata líquida al final de la cocción y mezcla bien para una textura más cremosa
Añade una pizca de guindilla en escamas o una cucharadita de pimentón picante al sofrito
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego medio antes de servir, añadiendo un poco de agua o caldo si la sopa está demasiado espesa.
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