Una sopa reconfortante y delicada con el sabor terroso de las setas

Esta sopa ligera de pasta con setas es un plato reconfortante que combina la tradición italiana de las sopas de pasta con el sabor terroso y aromático de las setas de temporada. Originaria de las regiones montañosas del norte de Italia, donde las setas silvestres abundan en otoño, esta receta ha evolucionado desde las cocinas campesinas hasta convertirse en un clásico elegante pero sencillo.
El sabor principal lo aportan las setas, que desprenden un aroma terroso y umami que se complementa perfectamente con la suavidad del caldo de verduras. La pasta, cocida directamente en la sopa, absorbe todos los sabores y aporta una textura reconfortante. El toque final de perejil fresco y queso parmesano añade frescura y un punto salado que realza todos los ingredientes.
La textura de esta sopa es delicada pero sustanciosa. El caldo es claro y ligero, permitiendo que los sabores individuales de cada ingrediente se aprecien por separado. Las setas mantienen una textura ligeramente firme que contrasta con la suavidad de la pasta bien cocida. Los trozos de zanahoria y apio añaden un crujido sutil que enriquece la experiencia sensorial.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa en cuencos hondos y precalentados para mantener la temperatura ideal. Espolvorear generosamente con perejil fresco picado y queso parmesano rallado justo antes de servir. Acompañar con rebanadas de pan rústico tostado, ideal para mojar en el caldo. La decoración con unas hojas de perejil entero en la superficie añade un toque de color y frescura visual.
Esta sopa es perfecta para las noches frescas de otoño e invierno, pero su ligereza la hace apropiada también para cenas ligeras en cualquier época del año. La versatilidad de las setas permite adaptar la receta según lo que tengamos disponible: champiñones, setas shiitake, portobellos o incluso mezclas de setas silvestres.
Un consejo importante es no cocinar en exceso las setas, ya que perderían su textura característica. También es fundamental usar un caldo de verduras de buena calidad, ya que es la base de todo el sabor. Si se desea una versión aún más ligera, se puede reducir la cantidad de pasta o sustituirla por fideos de arroz.
Tritura la mitad de las setas cocidas con un poco de caldo y añade 100 ml de nata para cocinar al final para obtener una textura cremosa.
Añade 200 g de pechuga de pollo cortada en tiras al sofrito y cocina hasta que esté hecho antes de agregar el caldo.
Sustituye la pasta tradicional por pasta sin gluten o por quinoa para una versión apta para celíacos.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético y refrigerar. Recalentar a fuego medio en una cacerola, añadiendo un poco de caldo si es necesario porque la pasta absorbe líquido.
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