Una sopa reconfortante y nutritiva perfecta para días fríos

Esta sopa ligera de pasta con zanahoria es un clásico de la cocina italiana que combina la dulzura natural de las zanahorias con la textura reconfortante de la pasta. Originaria de las regiones rurales de Italia, esta sopa se preparaba tradicionalmente con los ingredientes básicos que las familias tenían disponibles durante los meses de invierno, convirtiéndose en un plato humilde pero lleno de sabor.
El sabor de esta sopa es delicadamente dulce gracias a las zanahorias, equilibrado con el fondo vegetal y el toque final de queso parmesano. La textura es suave y reconfortante, con la pasta cocida al dente que aporta un agradable contraste. Las zanahorias, al cocinarse lentamente, liberan sus azúcares naturales creando un caldo dorado y aromático.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa en cuencos hondos, espolvoreando generosamente con queso parmesano rallado y unas hojas de perejil fresco picado. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir realza los aromas y añade un toque de brillo. La sopa debe servirse bien caliente, idealmente acompañada de pan crujiente para mojar.
Esta receta es perfecta para quienes buscan una comida reconfortante pero ligera, ya que es baja en grasas y rica en vitaminas. Las zanahorias aportan betacaroteno, esencial para la salud ocular, mientras que la pasta proporciona carbohidratos de liberación lenta que dan energía sostenida. Es un plato que agrada tanto a niños como a adultos.
Un consejo importante es no cocinar demasiado la pasta dentro de la sopa, ya que seguirá cociéndose con el calor residual. Lo ideal es añadirla cuando el caldo esté hirviendo y retirar la olla del fuego justo cuando la pasta esté al dente. De esta manera, se evita que se pase y se mantiene la textura perfecta.
Esta sopa se puede personalizar fácilmente añadiendo otras verduras como apio, cebolla o calabacín. Para una versión más sustanciosa, se puede incorporar pollo desmenuzado o garbanzos. Es un plato versátil que se adapta a las preferencias de cada comensal y a los ingredientes de temporada disponibles.
Tritura todas las zanahorias cocidas con una batidora de mano antes de añadir la pasta para obtener una textura completamente cremosa.
Añade 200g de garbanzos cocidos o pechuga de pollo cocida y desmenuzada junto con la pasta para una versión más completa.
Incorpora 1 calabacín en cubos y 1 rama de apio picado junto con las zanahorias para más variedad de sabores y texturas.
Deja enfriar completamente la sopa, guárdala en un recipiente hermético y refrigera. Recalentar a fuego medio en una olla, añadiendo un poco de caldo o agua si se ha espesado demasiado.
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