Una sopa clara y sustanciosa con pollo, calabacín y orzo

La diferencia entre que quede bien o perfecta está en no cocinar el calabacín en exceso. Añádelo junto con la pasta orzo en el último paso, y controla que esté tierno pero firme para que no se deshaga y aporte textura. Si lo echas antes, se convertirá en un puré.
Para que el pollo quede jugoso, dóralo bien por fuera en el primer paso, pero no te preocupes si por dentro aún está crudo. Se terminará de cocer en el caldo. Si lo dejas demasiado tiempo al principio, se secará.
El caldo de pollo es la base de todo el sabor. Si usas uno comercial, pruébalo antes de añadir sal, porque suelen llevar mucha. Mi consejo es que sazones al final, cuando todos los ingredientes hayan soltado su jugo.
La pasta orzo absorbe mucho líquido. Si la dejas reposar o piensas guardar sobras, el caldo se espesará. Para recalentarla, solo tendrás que añadir un poco de agua o caldo para devolverle la textura de sopa. Guárdala en la nevera hasta 3 días y verás cómo los sabores se intensifican.
El perejil fresco y el aceite de oliva virgen extra del final no son solo decoración. Añaden una capa de frescura y un toque afrutado que levanta todos los sabores. No los saltes.
Sustituye el pollo por garbanzos cocidos y usa caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Añade zanahoria en cubos y apio picado junto con la cebolla para una sopa más completa.
Incorpora una pizca de copos de chile o una cucharadita de pimentón picante al sofrito inicial.
Dejar enfriar completamente y guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego medio revolviendo ocasionalmente.
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23 de febrero de 2026
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