Un caldo reconfortante y nutritivo perfecto para días fríos

Esta sopa ligera de ternera con acelgas es un plato tradicional español que combina la suavidad de la carne de ternera con el sabor terroso de las acelgas. Originaria de las regiones rurales de España, esta receta ha sido transmitida de generación en generación como un remedio casero para los días fríos y como alimento reconfortante para toda la familia.
El caldo se prepara lentamente para extraer todo el sabor de la ternera y los huesos, creando una base aromática y nutritiva. Las acelgas aportan un toque fresco y vegetal que equilibra perfectamente con la riqueza de la carne. La textura resultante es ligera pero sustanciosa, con trozos tiernos de ternera y hojas de acelga cocidas al punto justo.
El sabor es delicado pero profundo, con notas de la carne de ternera que se mezclan armoniosamente con el sabor ligeramente amargo de las acelgas. Las verduras añaden dulzura natural mientras que el laurel y el ajo proporcionan un fondo aromático que realza todos los ingredientes sin dominarlos.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa bien caliente en cuencos hondos, asegurándose de que cada porción contenga tanto caldo como trozos de ternera y acelgas. Se puede decorar con un poco de perejil fresco picado para añadir color y frescura. El aspecto debe ser apetitoso, con el caldo transparente y las verduras brillantes.
Esta sopa es perfecta para comidas familiares o para recuperar fuerzas después de un día agotador. Su preparación sencilla y sus ingredientes accesibles la convierten en una opción ideal para cualquier cocinero, desde principiantes hasta expertos. Además, es un plato muy versátil que admite múltiples variaciones según los gustos personales.
Un consejo importante es no cocinar demasiado las acelgas para que mantengan su textura y color verde vibrante. También se puede ajustar la intensidad del caldo según el tiempo de cocción, permitiendo que los sabores se desarrollen completamente para obtener un resultado más rico y complejo.
Añadir 400g de garbanzos cocidos junto con las patatas para una versión más sustanciosa y rica en proteínas.
Incorporar 1 cucharadita de pimentón picante y 1 guindilla seca al caldo para darle un toque picante y aromático.
Triturar una parte de las patatas cocidas con un poco de caldo y añadirlo de nuevo a la sopa para obtener una textura más cremosa.
Dejar enfriar completamente la sopa y guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Se puede congelar por hasta 2 meses. Para recalentar, calentar a fuego medio revolviendo ocasionalmente.
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