Un caldo claro y tierno, con el punto justo de dulzor

Si quieres que te salga a la primera, empieza por usar agua fría para cubrir la carne y los huesos. Esto es clave para que las proteínas se liberen lentamente y el caldo quede claro, no turbio. Si echas agua caliente, la carne se 'sella' y el caldo pierde sabor y transparencia.
El otro momento importante es al empezar a hervir: baja el fuego al mínimo y desespuma con cuidado durante los primeros 15 minutos. Retira esa espuma que sube con una espumadera; son impurezas que enturbian. Pasado ese tiempo, ya puedes dejar que cueza tranquilo.
Para la sal, mi consejo es añadirla hacia el final de la cocción del caldo, justo antes de colarlo. Así controlas mejor el punto y evitas que se concentre demasiado si el caldo reduce. Luego, al montar la sopa, rectificarás otra vez.
Al colar, no tires la ternera reservada. Déjala enfriar un poco para manipularla y desmenúzala o córtala en trocitos pequeños. Si la añades a la sopa en piezas grandes, puede quedar algo seca. En trozos pequeños se integra mejor.
Cuando sofrías la cebolla para la sopa, hazlo a fuego medio hasta que esté transparente, no dorada. Buscamos dulzor de fondo, no tostado. Luego añade las zanahorias en rodajas finas para que se pochen bien y suelten su azúcar.
El tiempo final de cocción de la sopa, esos 20-25 minutos, es orientativo. La prueba real es pinchar una patata y una zanahoria con un tenedor; deben ceder sin resistencia. Si las patatas están duras, dale unos minutos más a fuego lento.
Si te sobra, se conserva muy bien en la nevera 2-3 días. Ten en cuenta que las patatas seguirán soltando almidón y el caldo se espesará un poco. Al recalentar, hazlo a fuego suave y añade un chorrito de agua si ves que ha quedado demasiado densa.
Añadir 100g de fideos finos durante los últimos 10 minutos de cocción para obtener una sopa más completa y tradicional.
Incorporar apio, puerro y calabacín junto con las zanahorias para una sopa más vegetal y nutritiva.
Triturar una parte de las verduras cocidas con un poco de caldo y añadir 100ml de nata líquida para obtener una textura cremosa.
Dejar enfriar completamente la sopa, luego transferir a un recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego medio antes de servir, añadiendo un poco de agua si el caldo se ha espesado demasiado.
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23 de febrero de 2026
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