No hiervas el miso y cuida el tofu sedoso

El error más típico aquí es cocer la sopa una vez añadido el miso. Si hierve, pierde su sabor complejo. Calienta el dashi solo hasta que esté muy caliente, pero sin que burbujee con fuerza, y disuelve la pasta fuera del fuego. Mi consejo: en un bol aparte, disuelve bien los 80 g de pasta de miso blanco con un poco del caldo caliente antes de incorporarlo al cazo. Así evitas grumos y controlas el calor.
Una vez tengas el caldo con el miso disuelto, añade la salsa de soja y el mirin. Este es el momento para probar y ajustar. Si buscas más umami, un poco más de soja; si prefieres un toque más dulce, una pizca extra de mirin. Luego llega el turno del tofu sedoso. Añádelo junto con las algas wakame ya hidratadas y calienta solo 2-3 minutos a fuego muy bajo. Solo necesita templarse, no cocerse, o se desmoronará por completo. Si al cortarlo suelta mucha agua, sécalo suavemente con papel de cocina.
Sirve la sopa al momento en tazas calientes. Las guarniciones (cebollino, sésamo, pimienta blanca) van al final; si las añades antes, los cebollinos se cocinarán y perderán su frescura. Si te sobra, guárdala sin las guarniciones y para recalentar, hazlo a fuego muy bajo, nunca dejando que hierva.
Añade 100g de setas shiitake laminadas al caldo junto con el tofu para un sabor más terroso.
Agrega una cucharadita de pasta de chile gochujang o unas gotas de aceite de chile para un toque picante.
Incorpora espinacas baby o brotes de soja en el último minuto de cocción para añadir verduras frescas.
Guarda la sopa sin los cebollinos ni las semillas de sésamo en un recipiente hermético. Calienta a fuego muy bajo sin hervir.
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23 de febrero de 2026
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