Una sopa reconfortante y saludable con tofu y algas wakame

La sopa miso es un pilar fundamental de la cocina japonesa, consumida diariamente en los hogares y restaurantes del país. Esta sopa milenaria tiene sus orígenes en la antigua China, pero fue en Japón donde se perfeccionó y se convirtió en un elemento esencial de la dieta. Tradicionalmente se sirve como acompañamiento del desayuno, aunque hoy en día se disfruta en cualquier comida del día.
El sabor de esta sopa es umami, profundo y ligeramente salado, con notas terrosas del miso fermentado. La textura es delicada y ligera, con pequeños trozos de tofu sedoso que se deshacen en la boca y algas wakame que aportan un toque marino. El caldo dashi, base fundamental de la preparación, proporciona una profundidad de sabor que realza todos los ingredientes.
Para la presentación tradicional, se sirve en cuencos lacados japoneses, cuidando que cada ingrediente esté visible y bien distribuido. El tofu debe cortarse en cubos pequeños y uniformes, mientras que las algas wakame se rehidratan justo antes de servir para mantener su textura. Las cebolletas se cortan finamente y se esparcen por encima como guarnición final.
Esta sopa es increíblemente versátil y se puede adaptar según la temporada y los ingredientes disponibles. En invierno se pueden añadir verduras de raíz, mientras que en primavera se incorporan brotes y hierbas frescas. La clave está en no hervir el miso, ya que el calor excesivo destruye sus enzimas beneficiosas y altera su sabor característico.
Desde el punto de vista nutricional, la sopa miso es una excelente fuente de probióticos gracias a la fermentación del miso. Es baja en calorías pero rica en minerales y antioxidantes. Las algas wakame aportan yodo natural, mientras que el tofu proporciona proteínas vegetales de alta calidad.
Para una experiencia auténtica, se recomienda preparar el caldo dashi desde cero usando kombu y katsuobushi, aunque también se pueden usar versiones instantáneas de calidad. El miso blanco (shiro miso) es más suave y dulce, ideal para principiantes, mientras que el miso rojo (aka miso) tiene un sabor más intenso y salado, preferido por los conocedores.
Añade champiñones shiitake laminados, zanahoria en rodajas finas y espinacas baby durante los últimos minutos de cocción
Incorpora una cucharadita de pasta de chile gochujang o unas gotas de aceite de chile al final
Añade camarones pequeños o trozos de pescado blanco durante los últimos 3-4 minutos de cocción
Guarda la sopa sin las guarniciones en un recipiente hermético. Calienta a fuego muy bajo sin hervir. Las algas wakame se pondrán demasiado blandas si se almacenan en la sopa, por lo que es mejor añadirlas al servir.
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