Una sopa reconfortante con sabores del suroeste americano, cocinada lentamente para intensificar los sabores

Esta sopa Tex-Mex combina la tradición de las alubias blancas con los vibrantes sabores del suroeste americano, todo cocinado lentamente en una slow cooker para lograr una textura cremosa y sabores intensamente fusionados. La cocción lenta permite que las alubias se ablanden perfectamente mientras liberan su almidón natural, creando una base espesa y reconfortante sin necesidad de añadir cremas o harinas.
Las judías verdes aportan un contraste de textura crujiente y un toque vegetal fresco que equilibra la riqueza de las alubias. Los condimentos Tex-Mex como el comino, el chile en polvo y el orégano seco se integran armoniosamente durante las horas de cocción, desarrollando perfiles de sabor complejos que recuerdan a las cocinas fronterizas de Texas y México. El maíz dulce añade toques de dulzura natural que complementan la ligera picantez de los condimentos.
La presentación ideal incluye un toque final de cilantro fresco picado y unas rodajas de aguacate que se derriten ligeramente con el calor de la sopa. Para quienes disfrutan del picante, unas gotas de salsa Tabasco o jalapeños en vinagre cortados en rodajas finas añaden un toque vibrante. Esta sopa se sirve mejor en cuencos hondos con una guarnición de tortillas de maíz tostadas o chips de tortilla para sumergir.
Es un plato perfecto para los días fríos o cuando se busca una comida reconfortante que prácticamente se prepara sola. La versatilidad de esta receta permite adaptaciones según los ingredientes disponibles, manteniendo siempre su esencia Tex-Mex. La slow cooker no solo simplifica el proceso sino que también realza los sabores al permitir una cocción uniforme y prolongada.
Desde el punto de vista nutricional, esta sopa es una excelente fuente de proteína vegetal, fibra y vitaminas gracias a la combinación de legumbres y verduras. Las alubias blancas son particularmente ricas en hierro y folato, mientras que las judías verdes aportan vitamina K y antioxidantes. Es una opción saludable que satisface sin sentirse pesada.
Para una experiencia completa, se recomienda preparar la sopa con al menos 6-8 horas de anticipación, ya que el tiempo de reposo permite que los sabores se integren aún más. Los restos suelen saber incluso mejor al día siguiente, ya que los ingredientes continúan fusionándose en el refrigerador.
Añade 300g de pechuga de pollo desmenuzada o carne molida de res cocida durante la última hora de cocción.
Tritura la mitad de la sopa con una batidora de mano y mézclala con el resto para una textura más cremosa.
Omite el queso cheddar o sustituye por queso vegano rallado. Asegúrate de que el caldo de verduras sea vegano.
Deja enfriar completamente la sopa antes de transferirla a recipientes herméticos. Guarda en el refrigerador hasta 4 días. Para congelar, almacena en porciones individuales hasta 3 meses. Descongela en el refrigerador durante la noche y recalienta a fuego medio.
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