Sopa de cebolla con vino blanco y queso gratinado

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: corta las 800 g de cebollas amarillas en juliana fina y ten paciencia. Es el único paso que no puedes apresurar. En una olla de fondo grueso, derrite la mantequilla con el aceite y añade las cebollas con el azúcar moreno. Aquí viene lo importante: tienes que cocinarlas a fuego medio-bajo durante 45-50 minutos, removiendo cada tanto. Si subes el fuego para ir más rápido, se quemarán por fuera y quedarán duras por dentro. El objetivo es que se vuelvan blandas, translúcidas y de un color dorado uniforme.
Una vez caramelizadas, añade el vino blanco (un Riesling va genial) para desglasar, raspando bien el fondo de la olla. Deja que reduzca a la mitad unos 10-15 minutos. Luego, vierte el caldo de res, añade el laurel y el tomillo, y deja cocer a fuego lento otros 20-25 minutos. Si prefieres una textura menos "entera", puedes darle unos toques con la batidora de mano, pero sin pasarte: el alma de la sopa está en las tiras de cebolla.
Para el gratinado, mezcla los quesos Gruyère y Emmental rallados. El pan debe estar bien tostado para que no se empape y se deshaga. Sirve la sopa muy caliente en cuencos que resistan el horno, pon el pan encima y cubre generosamente con el queso. Gratina a 200°C solo 8-10 minutos, hasta que esté burbujeante y dorado. Sácalo y déjalo reposar un par de minutos, que los cuencos queman. El brandy es opcional; si lo usas, añádelo a la sopa justo antes de ponerla en los cuencos.
Mi consejo: no escatimes en la calidad del caldo. Si no es casero, busca uno de buena concentración. Y recuerda, la clave está en la primera media hora con las cebollas. Si las cuidas ahí, el resto sale solo.
Sustituir el caldo de res por caldo de verduras casero y usar queso vegano en lugar de los quesos tradicionales.
Usar cebolla roja en lugar de amarilla para un sabor ligeramente más suave y un color atractivo.
En lugar de vino blanco, usar 250 ml de cerveza rubia para un sabor más terroso y maltoso.
Guardar la sopa sin el pan ni el queso en un recipiente hermético en el refrigerador. El pan y el queso deben añadirse solo al calentar y gratinar justo antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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