Una versión enriquecida de la clásica sopa de cebolla francesa con toques bretón

La Soupe à l'oignon es un clásico de la gastronomía francesa que tiene sus orígenes en los mercados de París del siglo XVIII, donde los trabajadores nocturnos la consumían para calentarse. Esta versión bretón incorpora chalotas y un toque especial de sidra de manzana, típica de la región de Bretaña, que aporta una acidez y profundidad de sabor única.
El sabor de esta sopa es intensamente umami, con notas dulces de las cebollas caramelizadas y un toque ligeramente ácido de la sidra. La textura es cremosa pero con el contraste crujiente del pan tostado y el queso gratinado que forma una capa dorada y burbujeante en la superficie. Cada cucharada combina la suavidad del caldo con la riqueza del queso fundido.
Para lograr el punto perfecto de caramelización de las cebollas, es fundamental cocinarlas a fuego lento durante al menos 45 minutos. Este proceso lento permite que los azúcares naturales se liberen y se transformen en ese característico color dorado oscuro que es la base del sabor de la sopa. La paciencia en este paso marca la diferencia entre una buena sopa y una excepcional.
La presentación tradicional se realiza en cazuelas individuales resistentes al horno, donde se coloca la sopa, se cubre con rebanadas de pan y se gratina con abundante queso. Al servir, el queso debe estar completamente fundido y ligeramente dorado, formando hilos al levantar la cuchara. Se puede decorar con unas ramitas de tomillo fresco para añadir color y aroma.
Esta sopa es ideal para las noches frías de otoño e invierno, pero también resulta perfecta como plato reconfortante después de un día largo. Su versatilidad permite adaptarla a diferentes ocasiones, desde una cena informal en casa hasta una reunión más especial con amigos. El contraste de temperaturas entre el interior caliente y la superficie gratinada crea una experiencia sensorial única.
Para los amantes del vino, esta sopa combina maravillosamente con un vino tinto ligero o un blanco seco que corte la grasa del queso. También puede acompañarse con una ensalada verde simple para equilibrar la riqueza del plato. La sidra de manzana utilizada en la receta no solo aporta sabor sino que también conecta con la tradición culinaria bretona.
Añade 100g de panceta cortada en cubitos y dorada al inicio, antes de caramelizar las cebollas.
Sustituye la mantequilla por aceite vegetal, el caldo de res por caldo de verduras, y los quesos por queso vegano para gratinar.
Añade 200g de champiñones laminados y salteados junto con las cebollas caramelizadas.
Guarda la sopa sin el pan ni el queso en un recipiente hermético en el refrigerador. El pan tostado y el queso deben añadirse justo antes de hornear. Para recalentar, calienta la sopa en una cazuela y procede con el montaje y gratinado.
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