Una salsa picante y sabrosa de tomate, aceitunas, alcaparras y anchoas

La Puttanesca es una de las salsas más emblemáticas de la cocina italiana, con una historia tan picante como su sabor. Se dice que su origen se remonta a los años 50 en Nápoles, donde las trabajadoras nocturnas preparaban esta salsa rápida y aromática entre clientes. Su nombre, que podría traducirse como "a la manera de las prostitutas", hace referencia tanto a la rapidez de su preparación como a la intensidad de sus sabores.
Esta salsa combina la acidez del tomate con la salinidad de las anchoas y aceitunas, el toque ácido de las alcaparras y el picante del ajo y guindilla. Cada ingrediente aporta una nota distintiva que se fusiona en una armonía perfecta sobre los spaghetti al dente. La textura es rica y sustanciosa, con trozos de aceitunas y alcaparras que estallan en el paladar.
La clave de una buena Puttanesca está en el equilibrio entre los ingredientes salados. Las anchoas deben deshacerse completamente en el aceite caliente para crear una base umami, mientras que las alcaparras y aceitunas se añaden al final para mantener su textura. El perejil fresco añade un toque de frescura que corta la intensidad de los sabores.
Para la presentación, se recomienda servir los spaghetti directamente en el plato, con un poco de salsa por encima y un toque de perejil picado. El aroma que desprende es irresistible: notas de mar, tomate y hierbas que prometen una experiencia gastronómica intensa. Es un plato que habla directamente a los sentidos.
Este plato es perfecto para cenas improvisadas, ya que la mayoría de ingredientes son de despensa. La versatilidad de la salsa permite ajustar el nivel de picante según el gusto personal, y aunque tradicionalmente lleva anchoas, existen versiones vegetarianas igualmente deliciosas.
La Puttanesca representa la esencia de la cocina mediterránea: ingredientes simples transformados en algo extraordinario. Es un homenaje a la cocina rápida pero llena de carácter, ideal para compartir en una cena informal con amigos o familia.
Omite las anchoas y añade 2 cucharadas de salsa de soja o tamari para dar sabor umami. También puedes añadir setas salteadas.
Añade una lata de atún en aceite escurrido al final de la cocción de la salsa para una versión más sustanciosa.
Sustituye el perejil por hojas de albahaca fresca para un aroma más dulce y mediterráneo.
Guarda la salsa y la pasta por separado en recipientes herméticos. La salsa aguanta 2-3 días refrigerada. Calienta la salsa a fuego lento y añade la pasta cocida al momento de servir.
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