Clásico italiano de pasta con almejas

El Spaghetti alle Vongole es un clásico de la cocina italiana que transporta directamente a las costas de Nápoles y la región de Campania. Este plato, también conocido como spaghetti con almejas, es una celebración de la simplicidad y la frescura de los ingredientes del mar Mediterráneo. Su origen se remonta a las comunidades pesqueras italianas que preparaban comidas rápidas y nutritivas con lo que el mar les ofrecía cada día.
El sabor de este plato es una armonía perfecta entre la salinidad de las almejas frescas, la suavidad del ajo y el picante sutil del chile. El vino blanco añade profundidad y acidez que equilibra la riqueza del marisco, mientras que el perejil fresco aporta un toque herbáceo que realza todos los sabores. La textura combina la firmeza al dente de los spaghetti con la delicadeza carnosa de las almejas, todo unido por una salsa ligera pero sabrosa.
Para la presentación, se recomienda servir los spaghetti en platos hondos o platos planos grandes, asegurándose de distribuir bien las almejas por encima. Un chorrito final de aceite de oliva virgen extra y un poco más de perejil picado añaden brillo y frescura visual. El aspecto debe ser jugoso pero no excesivamente líquido, con las almejas abiertas mostrando su carne blanca y apetitosa.
Este plato es perfecto para una cena especial pero lo suficientemente sencillo para preparar en días de semana. La clave está en la calidad de las almejas, que deben estar muy frescas y vivas al momento de la compra. Es importante limpiarlas bien para eliminar cualquier resto de arena que pueda arruinar la textura final del plato.
En cuanto a variaciones, algunos cocineros añaden un poco de tomate cherry o tomate triturado para una versión roja, mientras que otros prefieren la versión bianca (blanca) más tradicional. También se puede sustituir el vino blanco por vino seco o incluso por un poco de caldo de pescado si se prefiere evitar el alcohol. El tipo de pasta puede variar, aunque los spaghetti son los más auténticos.
Para el almacenamiento, es mejor consumir este plato inmediatamente después de prepararlo, ya que las almejas no se conservan bien una vez cocinadas. Si sobra algo, se puede guardar en el refrigerador por máximo 24 horas, pero la textura de la pasta cambiará al recalentarla. Se recomienda añadir un poco de agua o caldo al recalentar para recuperar la consistencia de la salsa.
Añadir 200 g de tomates cherry cortados por la mitad o 100 ml de salsa de tomate durante el sofrito del ajo.
Sustituir el vino blanco por 100 ml de caldo de pescado o de verduras.
Añadir 200 g de gambas peladas o mejillones junto con las almejas.
Guardar en un recipiente hermético. Recalentar suavemente en una sartén con un poco de agua o caldo para recuperar la consistencia de la salsa. No congelar.