Un clásico francés con toque mediterráneo

El steak frites es un plato emblemático de la gastronomía francesa que combina la jugosidad de un buen filete con la crujiente textura de las patatas fritas. En esta versión provenzal, incorporamos las hierbas aromáticas características del sur de Francia, creando una experiencia culinaria que transporta directamente a los campos de lavanda y tomillo de la Provenza.
El secreto de este plato reside en la calidad de los ingredientes y en la técnica de cocción. El filete debe sellarse a fuego alto para crear una costra dorada que retenga todos sus jugos, mientras que las patatas fritas deben freírse dos veces para lograr esa textura exterior crujiente e interior cremosa que las hace inconfundibles.
Las hierbas provenzales -tomillo, romero, orégano y albahaca- se incorporan tanto en la mantequilla aromática que acompaña al filete como en el aceite de oliva para las patatas, creando una sinfonía de aromas mediterráneos. El ajo y la ralladura de limón añaden notas frescas y vibrantes que equilibran la riqueza de la carne.
Para la presentación, se recomienda servir el filete cortado en rodajas sobre un lecho de patatas fritas, rociado con la mantequilla de hierbas derretida y decorado con hierbas frescas. Acompañar con una ensalada verde simple para contrastar texturas y sabores.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales donde se busca impresionar sin complicaciones excesivas. La combinación de sabores terrosos, herbáceos y cítricos crea un equilibrio perfecto que deleitará a los paladares más exigentes.
Un consejo importante es dejar reposar la carne unos minutos después de cocinarla para que los jugos se redistribuyan, garantizando que cada bocado sea tierno y jugoso. Las patatas deben servirse inmediatamente después de freír para mantener su textura característica.
Después de sellar los filetes, añadir 100 ml de vino tinto a la sartén para desglasar. Reducir a la mitad y añadir 50 ml de caldo de carne. Finalizar con 1 cucharada de mantequilla fría para emulsionar.
Para una versión más ligera, cortar las patatas en bastones, mezclar con aceite de oliva y hierbas, y hornear a 200°C durante 30-40 minutos hasta dorar, volteando a mitad de cocción.
Guardar la carne y las patatas por separado en recipientes herméticos. La mantequilla de hierbas se puede refrigerar hasta 1 semana o congelar 1 mes. Recalentar la carne suavemente en sartén y las patatas en horno para recuperar textura.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.