Un guiso costero lleno de sabor y aromas del mar

El sudado de mariscos es una preparación típica de las regiones costeras de Colombia, especialmente popular en el Caribe y el Pacífico. Esta técnica de cocción a fuego lento permite que los sabores se integren perfectamente, creando un caldo aromático y sustancioso que realza la frescura de los mariscos. La combinación de ingredientes locales como el plátano verde y el coco le otorga un carácter único y auténtico.
El sabor del sudado es complejo y equilibrado: notas saladas del mar se combinan con la dulzura natural del plátano y el coco, mientras que el sofrito de cebolla, ajo y tomate aporta profundidad. Los toques de comino y cilantro fresco añiden frescura y aroma. La textura es variada: mariscos tiernos, plátano suave que se deshace en el paladar, y un caldo espeso que envuelve todos los ingredientes.
La presentación tradicional se realiza en una cazuela de barro o en un plato hondo, sirviéndose caliente para disfrutar plenamente de los aromas. Se acompaña con arroz blanco que absorbe el delicioso caldo. Los colores vibrantes del tomate, el cilantro y los mariscos hacen de este plato una verdadera fiesta visual.
Este plato es ideal para compartir en familia o con amigos, evocando la calidez de las cocinas costeras colombianas. Su preparación relativamente sencilla contrasta con la riqueza de sabores que ofrece, convirtiéndolo en una opción perfecta para ocasiones especiales o para disfrutar de un festín marino en el día a día.
Para obtener los mejores resultados, es fundamental utilizar mariscos frescos y de calidad. El tiempo de cocción debe controlarse cuidadosamente para evitar que los mariscos se endurezcan. El plátano verde aporta espesor natural al caldo, pero si se prefiere una textura más ligera, se puede reducir la cantidad.
El sudado de mariscos no solo alimenta el cuerpo sino también el alma, transportándonos a las playas caribeñas con cada cucharada. Es un homenaje a la riqueza marina de Colombia y a la sabiduría culinaria de sus pueblos costeros.
Sustituye los mariscos por filetes de pescado blanco firme como mero o pargo.
Añade 1-2 ajíes picados al sofrito para un sabor más intenso y picante.
Reemplaza la leche de coco por más caldo de pescado para una versión más ligera.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta suavemente a fuego bajo antes de servir, añadiendo un poco de caldo si es necesario.