Postre peruano de manjar blanco y merengue italiano

Lo primero que conviene ajustar es la temperatura del almíbar para el merengue. Si no llega a 118°C, el merengue quedará blando y se puede cortar; si se pasa, se volverá quebradizo. Un termómetro de cocina es tu mejor aliado aquí.
Para el manjar blanco, la paciencia es clave. Cocínalo a fuego medio-bajo y revolviendo constantemente con una cuchara de madera para que no se pegue ni se queme en el fondo. Estará listo cuando tenga un color dorado claro y al pasar el dorso de la cuchara, la mezcla no se una inmediatamente. Solo entonces añade el oporto.
Un error común es montar el merengue con el almíbar demasiado caliente o verterlo de golpe. Bate las claras a punto de nieve firme primero. Luego, con la batidora aún en marcha, incorpora el almíbar en un hilo fino por el borde del bol. Sigue batiendo hasta que el bol esté frío al tacto; así te aseguras la textura brillante y estable.
El contraste es parte de la magia. Sirve el postre con el manjar blanco bien frío (déjalo enfriar por completo y refrigera las copas al menos 30 minutos) y el merengue a temperatura ambiente. Espolvorea la canela justo al servir. Si no tienes oporto, puedes omitirlo o usar un poco de brandy, pero la vainilla es imprescindible para el aroma.
Agregar 2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar al manjar blanco durante la cocción.
Incorporar 1 cucharada de café instantáneo disuelto en 1 cucharada de agua caliente al manjar blanco.
Sustituir el oporto por pisco, coñac o cualquier licor de tu preferencia.
Conservar en el refrigerador en recipientes herméticos o cubierto con film plástico. Consumir dentro de los 3 días.
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23 de febrero de 2026
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