Un clásico marroquí con pollo tierno y cítricos

El tagine de pollo con limón encurtido es un plato emblemático de la cocina marroquí que combina la suavidad del pollo con la acidez vibrante de los limones confitados. Este guiso toma su nombre del utensilio de cocina tradicional en el que se prepara: el tagine, una olla de barro con tapa cónica que permite una cocción lenta y uniforme, conservando todos los jugos y aromas de los ingredientes.
La magia de este plato reside en el equilibrio perfecto entre lo dulce y lo salado, lo tierno y lo aromático. El pollo se cocina lentamente en un caldo perfumado con especias como el comino, la cúrcuma y la canela, que impregnan la carne con sabores profundos y complejos. Los limones encurtidos, previamente conservados en salmuera, aportan una nota cítrica y ligeramente amarga que corta la riqueza del guiso.
La textura del pollo resulta excepcionalmente tierna y jugosa, desprendiéndose fácilmente del hueso tras la larga cocción. Las cebollas se funden casi por completo, creando una salsa espesa y aromática que baña cada pieza. Las aceitunas verdes añaden un toque salado y una textura firme que contrasta con la suavidad del resto de los ingredientes.
Para la presentación tradicional, se sirve directamente en el tagine de barro, decorado con rodajas finas de limón encurtido y hojas frescas de cilantro o perejil. El aroma que se desprende al destapar el tagine es una experiencia sensorial completa, anticipando la riqueza de sabores que aguarda dentro. Se acompaña típicamente con cuscús esponjoso o pan árabe para absorber la deliciosa salsa.
Este plato es perfecto para reuniones familiares o cenas especiales, ya que su preparación anticipada permite que los sabores se intensifiquen con el reposo. La combinación de especias no solo aporta sabor, sino también propiedades digestivas, haciendo de esta receta una opción nutritiva y reconfortante. Cada bocado transporta a los mercados de Marrakech, con sus aromas exóticos y colores vibrantes.
Un consejo importante es no apresurar la cocción: el tagine debe cocinarse a fuego lento para que los sabores se desarrollen completamente y el pollo quede perfectamente tierno. La paciencia en la cocina se ve recompensada con un plato que celebra la tradición culinaria marroquí en toda su expresión.
Sustituye el pollo por 1 kg de paletilla de cordero cortada en trozos. Aumenta el tiempo de cocción a 2-2.5 horas hasta que la carne esté tierna.
Reemplaza el pollo por garbanzos cocidos y calabaza en cubos. Usa caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Añade 50g de almendras tostadas y 30g de pasas sultanas los últimos 10 minutos de cocción para un toque dulce y crujiente.
Deja enfriar completamente el tagine a temperatura ambiente. Transfiere a un recipiente hermético y refrigera. Calienta a fuego lento en una olla, añadiendo un poco de agua o caldo si es necesario para rehidratar la salsa.
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