Un clásico marroquí con sabores cítricos y mediterráneos

El tajine de pollo con limón y aceitunas es un plato emblemático de la cocina marroquí que combina la suavidad del pollo con la acidez del limón conservado y el sabor salado de las aceitunas verdes. Este guiso tradicional se cocina lentamente en una cazuela de barro con tapa cónica que permite que los jugos se condensen y vuelvan a caer sobre los ingredientes, creando una salsa intensa y aromática.
La historia de este plato se remonta a las rutas comerciales del norte de África, donde el limón conservado en salmuera era una forma de preservar los cítricos durante todo el año. La combinación de especias como el azafrán, el jengibre y la cúrcuma refleja la rica herencia de las rutas de las especias que atravesaban Marruecos, creando un perfil de sabor complejo y equilibrado.
En cuanto al sabor, el tajine ofrece una experiencia sensorial única: el pollo queda tierno y jugoso, impregnado de los aromas de las especias. El limón conservado aporta una acidez intensa pero equilibrada, mientras que las aceitunas verdes añaden un toque salado que contrasta perfectamente. La salsa resultante es espesa, fragante y ligeramente picante, ideal para mojar con pan de pita o cuscús.
La textura del plato es variada: el pollo se deshace fácilmente, las aceitunas mantienen su firmeza característica y los limones conservados aportan una consistencia gelatinosa única. La cebolla se funde en la salsa, creando una base suave que unifica todos los sabores.
Para la presentación, se recomienda servir el tajine directamente en la cazuela de barro, decorado con cilantro fresco picado y unas rodajas de limón fresco. Acompañar con cuscús esponjoso o pan árabe caliente para aprovechar al máximo la deliciosa salsa. El contraste de colores entre el amarillo dorado del pollo, el verde de las aceitunas y el amarillo brillante del limón crea una presentación visualmente atractiva.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales o comidas familiares donde se busca compartir alrededor de la mesa. La cocción lenta permite que los sabores se desarrollen completamente, por lo que es ideal prepararlo con anticipación para que los ingredientes se mariden aún mejor.
Sustituir el pollo por carne de cordero cortada en trozos y aumentar el tiempo de cocción a 2 horas.
Reemplazar el pollo por garbanzos cocidos y calabaza, usando caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Añadir almendras fileteadas tostadas o piñones justo antes de servir para dar textura crujiente.
Dejar enfriar completamente antes de refrigerar. Calentar a fuego lento en una cazuela, añadiendo un poco de agua o caldo si la salsa está muy espesa.
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