Un postre refrescante con el toque aromático del anís

La tarta de kiwi y anís es una creación moderna que combina la frescura tropical del kiwi con el aroma dulce y especiado del anís. Esta tarta nace de la fusión entre la repostería tradicional española, que tanto aprecia los sabores anisados, y la incorporación de frutas exóticas que han llegado a nuestras mesas en las últimas décadas. El resultado es un postre equilibrado donde la acidez natural del kiwi se suaviza con la dulzura del anís, creando una experiencia sensorial única.
La textura de esta tarta es especialmente interesante: una base crujiente de galleta, un relleno cremoso y suave, y la frescura jugosa de los kiwis en rodajas que coronan el postre. Cada bocado ofrece un contraste perfecto entre lo crujiente, lo cremoso y lo frutal. El anís, utilizado tanto en la masa como en el relleno, aporta un aroma sutil pero presente que recuerda a los postres tradicionales de abuela.
El sabor es una sinfonía de notas: primero llega la frescura ácida del kiwi, seguida de la cremosidad dulce del relleno, y finalmente el regusto cálido y aromático del anís que perdura en el paladar. Es un postre que sorprende por su equilibrio, ya que ningún sabor domina sobre los demás, sino que se complementan armoniosamente.
Para la presentación, se recomienda decorar con rodajas finas de kiwi dispuestas en espiral o en forma de flor, y unas hojitas de menta fresca que aporten color y frescura visual. Un ligero espolvoreado de azúcar glasé sobre los kiwis crea un efecto escarchado muy atractivo. También se pueden añadir unas semillas de anís estrellado como decoración final.
Este postre es perfecto para terminar una comida copiosa, ya que su frescura ayuda a digerir y limpia el paladar. La combinación de kiwi y anís resulta especialmente refrescante en los meses de verano, aunque su sabor reconfortante también la hace adecuada para el invierno. Es una tarta que impresiona visualmente y satisface gustosamente.
Un consejo importante es utilizar kiwis bien maduros pero firmes, para que sean dulces y fáciles de cortar en rodajas uniformes. El anís debe ser de buena calidad, preferiblemente en semillas molidas frescas o en extracto puro, para garantizar un aroma intenso y auténtico sin amargor.
Sustituir el anís por ralladura de limón y un chorrito de su zumo en el relleno
Reemplazar el licor de anís por 2 cucharadas de leche y media cucharadita de extracto de anís
Mezclar las galletas trituradas con 50g de nueces picadas para una base más crujiente y aromática
Conservar en el refrigerador cubierta con papel film. Consumir dentro de los 3 días.
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