Un entrante sofisticado y elegante con texturas y sabores exquisitos

El tartar de salmón es una preparación clásica de la cocina francesa que ha evolucionado hacia versiones más creativas y sofisticadas. Esta receta fusiona la tradición del tartar con técnicas modernas como la curación de yemas, creando un plato visualmente impresionante y lleno de matices de sabor. La combinación del salmón fresco con la cremosidad de la yema curada y la explosión salina del caviar negro resulta en una experiencia gastronómica memorable.
El salmón, cortado en cubos pequeños, mantiene su textura firme pero tierna, mientras que la yema curada aporta una cremosidad sedosa que envuelve cada bocado. El caviar negro añade notas marinas intensas y un contraste de textura con sus perlas que estallan en el paladar. Los cítricos y el eneldo fresco equilibran la riqueza del pescado con toques herbáceos y ácidos.
Para la presentación, se recomienda utilizar moldes circulares o aros de emplatar para dar forma al tartar, creando capas visualmente atractivas. La yema curada se coloca cuidadosamente en el centro, coronada con una generosa porción de caviar negro. Las hojas de eneldo fresco y unas gotas de aceite de oliva virgen extra completan la decoración.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales donde se busca impresionar a los comensales con algo diferente y refinado. La preparación requiere atención al detalle, especialmente en el corte del salmón y el proceso de curación de la yema, pero el resultado final justifica ampliamente el esfuerzo.
Se recomienda servir el tartar inmediatamente después de montarlo para preservar la frescura del salmón y la textura de la yema. Acompañar con tostadas finas de pan de centeno o galletas saladas permite a los comensales disfrutar de cada capa de sabor de manera controlada.
La elección de ingredientes de máxima calidad es fundamental para el éxito de este plato. El salmón debe ser fresco, preferiblemente de origen sostenible, y el caviar negro, aunque es el elemento más costoso, puede sustituirse por huevas de salmón o trucha para una versión más económica sin perder elegancia.
Añade cubos de aguacate maduro al tartar de salmón para una textura más cremosa
Incorpora unas gotas de salsa de tabasco o chile fresco picado al tartar
Sustituye el salmón por cubos de remolacha cocida y la yema por una crema de anacardos con cúrcuma
El tartar de salmón debe consumirse el mismo día de su preparación. La yema curada puede conservarse en refrigeración hasta 3 días, cubierta con aceite de oliva.
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