Una versión salada del clásico francés con pollo caramelizado

La Tarte Tatin es un postre clásico francés originario de la región de Sologne, creado por las hermanas Tatin en su hotel a finales del siglo XIX. Esta versión salada reinventa el concepto tradicional, transformando el clásico de manzanas caramelizadas en un plato principal sustancioso con pollo y verduras. La técnica de caramelización invertida crea una base dulce y aromática que impregna toda la preparación.
El sabor combina la dulzura del caramelo con la salinidad del pollo y la profundidad de las cebollas caramelizadas. Las manzanas aportan un toque ácido que equilibra la grasa del pollo, mientras que el romero y el tomillo añaden notas herbales que recuerdan a la cocina provenzal. La textura es una deliciosa combinación de carne tierna, verduras suaves y una masa crujiente que absorbe todos los jugos.
Para la presentación, se recomienda servir la tarte directamente en la sartén o transferirla cuidadosamente a una fuente plana. El momento del volteo es crucial: debe hacerse con decisión pero cuidado para que la masa quede en la parte inferior y el caramelo y los ingredientes en la superior. Decorar con hojas frescas de romero y acompañar con una ensalada verde simple.
Este plato es ideal para ocasiones especiales donde se busca impresionar con una presentación espectacular. La combinación de sabores dulces y salados sorprende al paladar y demuestra la versatilidad de las técnicas de repostería aplicadas a platos principales. Requiere cierta atención durante el proceso de caramelización pero el resultado justifica ampliamente el esfuerzo.
Para obtener mejores resultados, es fundamental usar una sartén de hierro fundido o antiadherente de buena calidad que pueda ir tanto al fuego como al horno. El grosor uniforme del recipiente garantiza una cocción pareja y evita que el caramelo se queme. También es importante dejar reposar la tarte unos minutos después de sacarla del horno antes de desmoldarla.
La Tarte Tatin salada representa la evolución de la cocina clásica, manteniendo la esencia técnica pero adaptándose a los gustos modernos. Es un plato que habla de tradición e innovación, perfecto para cenas elegantes donde la presentación forma parte integral de la experiencia gastronómica.
Sustituir el pollo por champiñones portobello y calabaza butternut. Añadir nueces tostadas para textura.
Usar lomo de cerdo en lugar de pollo y añadir tocino ahumado para mayor sabor.
Reemplazar el pollo por gambas y vieiras, usando vino blanco en lugar de vinagre para el caramelo.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en horno a 180°C durante 10-15 minutos para recuperar la textura crujiente.
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