Una versión salada del clásico francés con el toque mediterráneo de la Provenza

La Tarte Tatin es un clásico de la repostería francesa que tradicionalmente se prepara con manzanas caramelizadas. Esta versión salada y provenzal reinventa el concepto utilizando chalotas caramelizadas con miel de romero y hierbas de la Provenza, creando un plato principal sofisticado y lleno de sabor.
El origen de la Tarte Tatin se remonta a finales del siglo XIX en el Hotel Tatin, donde las hermanas Tatin accidentalmente crearon este postre al caramelizar manzanas en mantequilla y azúcar. Esta versión salada mantiene la técnica de caramelización pero sustituye las frutas por chalotas, que se cocinan lentamente hasta alcanzar una textura melosa y un sabor intensamente dulce y complejo.
El sabor de esta tarta es una perfecta armonía entre lo dulce y lo salado. Las chalotas caramelizadas aportan una dulzura natural que se equilibra con el queso de cabra cremoso y las hierbas provenzales. La masa quebrada proporciona una base crujiente que contrasta maravillosamente con el relleno suave y jugoso.
Para la presentación, se recomienda servir la tarte directamente en la sartén donde se cocinó, mostrando el hermoso color dorado de las chalotas caramelizadas. Decorar con ramitas de romero fresco y unas gotas de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir. La textura debe ser crujiente por fuera y cremosa por dentro, con las chalotas perfectamente caramelizadas pero manteniendo cierta firmeza.
Este plato es ideal para cenas especiales o reuniones familiares donde se busca impresionar con una preparación elegante pero reconfortante. La combinación de sabores mediterráneos con la técnica clásica francesa crea una experiencia gastronómica única que deleitará a todos los comensales.
Un consejo importante es utilizar chalotas de tamaño similar para garantizar una cocción uniforme. La paciencia durante el proceso de caramelización es clave: las chalotas deben cocinarse a fuego lento hasta que estén tiernas y doradas, pero sin quemarse. El resultado final será una tarte con capas de sabor que se despliegan en cada bocado.
Sustituir las chalotas por cebollas rojas cortadas en gajos gruesos para un sabor más dulce y un color vibrante.
Reemplazar la mantequilla por aceite de oliva y el queso de cabra por queso vegano de anacardos. Para la masa, usar margarina vegetal y omitir el huevo.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en horno a 180°C durante 10 minutos antes de servir para recuperar la textura crujiente.
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