Una versión gourmet de la clásica tartiflette francesa con toques del suroeste

La tartiflette es un plato tradicional de la región francesa de Saboya, pero en esta versión del sudoeste le damos un toque especial con vino blanco de la región y quesos locales. Este plato reconfortante combina la cremosidad del queso reblochon con la textura firme de las patatas y el sabor ahumado del bacon, todo ello realzado por el vino blanco que aporta una nota ácida y aromática.
La preparación comienza con patatas cocidas al dente que se mezclan con cebolla caramelizada y bacon crujiente. El vino blanco se reduce para concentrar sus sabores y eliminar el alcohol, dejando solo la esencia frutal que complementa perfectamente los ingredientes principales. El queso reblochon, con su corteza lavada y su interior cremoso, se funde lentamente en el horno creando una capa dorada y burbujeante.
La textura final es una combinación perfecta: patatas tiernas pero firmes, bacon crujiente, cebolla dulce y el queso fundido que une todos los elementos. Cada bocado ofrece una explosión de sabores donde se percibe primero la cremosidad del queso, luego el ahumado del bacon y finalmente el toque herbáceo del vino blanco reducido.
Para la presentación, se recomienda servir la tartiflette directamente en la fuente de horno para mantener el calor. Acompañar con una ensalada verde fresca para contrastar con la riqueza del plato. La corteza dorada del queso debe estar crujiente mientras el interior permanece cremoso y líquido.
Este plato es ideal para reuniones familiares o cenas con amigos durante los meses fríos. Su preparación requiere paciencia pero el resultado vale cada minuto invertido. El vino blanco no solo se utiliza en la cocción sino que también es el acompañamiento perfecto para servir en la mesa.
Un consejo importante es utilizar patatas de variedad firme como la monalisa o la kennebec para que mantengan su forma durante la cocción. El queso reblochon debe estar a temperatura ambiente antes de hornear para que se funda uniformemente. No escatimes en el tiempo de caramelización de la cebolla, ya que es fundamental para el sabor final.
Sustituir el bacon por champiñones salteados y añadir espinacas frescas
Usar nata ligera y reducir la cantidad de queso, añadiendo más patatas
Añadir tomillo fresco y romero durante la reducción del vino
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en horno a 160°C durante 15-20 minutos hasta que esté caliente por completo.
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