Infusión suave y aromática de Sudáfrica

El té de rooibos es una infusión tradicional sudafricana que se obtiene de las hojas de la planta Aspalathus linearis, nativa de la región de Cederberg. A diferencia del té negro o verde, el rooibos no contiene cafeína, lo que lo convierte en una bebida ideal para cualquier momento del día, incluso para niños y personas sensibles a los estimulantes. Su nombre significa "arbusto rojo" en afrikáans, haciendo referencia al color rojizo que adquieren las hojas después del proceso de oxidación.
Esta infusión se caracteriza por su sabor suave, ligeramente dulce y con notas terrosas y de miel natural. No tiene el amargor típico del té negro, por lo que muchas personas lo disfrutan sin necesidad de añadir endulzantes. El rooibos es naturalmente libre de taninos en cantidades significativas, lo que evita la sensación de astringencia en la boca y permite infusiones más largas sin volverse amargo.
Desde el punto de vista nutricional, el rooibos es rico en antioxidantes como la aspalatina y la notofagina, además de contener minerales como hierro, calcio, potasio, cobre, manganeso, zinc y magnesio. Tradicionalmente, en Sudáfrica se ha utilizado por sus propiedades digestivas y para aliviar problemas de sueño, aunque su principal atractivo sigue siendo su delicioso sabor y versatilidad.
Para preparar el té de rooibos correctamente, es importante utilizar agua a punto de ebullición (alrededor de 95-100°C) y dejar infusionar durante al menos 5-7 minutos. A diferencia de otros tés, el rooibos no se amarga con infusiones prolongadas, por lo que puede dejarse reposar incluso hasta 10 minutos para obtener un sabor más intenso. La proporción ideal es de aproximadamente 2 gramos de rooibos por cada 200 ml de agua.
En cuanto a la presentación, el té de rooibos se sirve tradicionalmente en tazas de cerámica o porcelana para conservar mejor el calor. Su color ámbar rojizo es particularmente atractivo cuando se sirve en tazas blancas o claras. Puede acompañarse con una rodaja de naranja o limón para realzar sus notas cítricas naturales, o con un palito de canela para añadir calidez aromática.
Esta bebida es perfecta para momentos de relax, después de las comidas, o como alternativa saludable a las bebidas con cafeína. Su versatilidad permite disfrutarlo tanto caliente en invierno como frío en verano, simplemente dejándolo enfriar y añadiendo hielo. El rooibos también es la base perfecta para crear lattes y otras preparaciones creativas sin cafeína.
Prepara el té de rooibos normalmente y añade leche vegetal caliente (almendra, avena o coco) espumada. Endulza con un poco de miel o sirope de arce.
Añade al rooibos durante la infusión: 1 clavo, 2 vainas de cardamomo ligeramente machacadas y una rodaja fina de jengibre fresco.
Prepara una infusión concentrada con el doble de rooibos, déjala enfriar y sirve con hielo, rodajas de naranja, limón y unas hojas de menta fresca.
El té de rooibos se consume inmediatamente después de prepararlo. Las hojas de rooibos secas se conservan en un recipiente hermético en un lugar fresco y seco durante varios meses.
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