Tradicional té verde con hierbabuena fresca y azúcar

El té de menta marroquí, conocido como 'atay bi nana', es una bebida emblemática de la cultura magrebí que trasciende su función de simple refresco para convertirse en un ritual social. Esta infusión se sirve tradicionalmente en vasos de cristal decorados y se ofrece como gesto de hospitalidad a invitados y familiares, representando un símbolo de bienvenida y convivencia. La ceremonia del té marroquí implica verterlo desde cierta altura para crear una espuma característica, lo que no solo oxigena la bebida sino que también demuestra la habilidad del anfitrión.
El sabor del té marroquí es una armonía perfecta entre el amargor suave del té verde gunpowder y la frescura vibrante de la hierbabuena fresca. El azúcar, añadido generosamente según la tradición, equilibra estos sabores creando una bebida dulce pero refrescante que estimula los sentidos. La textura es ligera pero con cuerpo, y cuando se sirve correctamente presenta una capa de espuma en la superficie que añade una sensación aterciopelada al primer sorbo.
La preparación tradicional requiere paciencia y atención a los detalles, desde el lavado inicial del té para eliminar el exceso de amargor hasta el tiempo de infusión preciso que evita que se vuelva demasiado astringente. La hierbabuena debe ser fresca y abundante, preferiblemente recogida el mismo día, para garantizar que sus aceites esenciales impregnen completamente la infusión. La proporción de té, menta y azúcar puede variar según las regiones y preferencias familiares, pero siempre mantiene el equilibrio característico.
Para la presentación, se utilizan tradicionalmente teteras de metal ornamentadas y vasos de cristal pequeños que permiten apreciar el color dorado-verdoso de la infusión. La bebida se sirve muy caliente, incluso en los días más cálidos, ya que se cree que ayuda al cuerpo a regular su temperatura. La espuma que se forma al verter es considerada señal de un té bien preparado y añade un elemento visual atractivo a la experiencia.
El té marroquí acompaña perfectamente pasteles de almendra, dátiles rellenos o galletas de sésamo, creando una combinación dulce que realza los sabores de ambos elementos. También se disfruta solo después de las comidas como digestivo, gracias a las propiedades de la menta que ayudan a la digestión. En Marruecos, se sirve a lo largo del día, desde el desayuno hasta después de la cena, adaptándose a cada momento con ligeras variaciones en la intensidad.
Consejos importantes incluyen nunca hervir el té con la menta, ya que esto amarga las hojas, y siempre calentar el agua justo antes de que hierva para preservar los sabores delicados. La tetera debe precalentarse con agua caliente antes de añadir los ingredientes, y el té debe removerse suavemente en lugar de agitarse bruscamente. La tradición dicta servir tres rondas de té, cada una con un sabor ligeramente diferente, representando la vida, el amor y la muerte.
Añade una ramita de salvia o tomillo limón durante la infusión para dar notas herbales complejas
Sirve el té acompañado de piñones tostados o almendras fileteadas flotando en la superficie
Reduce el azúcar a 2 cucharadas y añade una rodaja de limón para acidez natural
Guarda el té preparado en una jarra de cristal con tapa en el refrigerador. No almacenes con la menta dentro, ya que se pondrá amarga. Calienta suavemente antes de servir si lo prefieres caliente.
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