Refrescante, digestivo y fácil de preparar en casa

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: pela y corta el jengibre en rodajas muy finas. Así liberará más sabor y picante en la infusión. Si lo cortas muy grueso, el resultado será más suave.
Cuando hierva el agua con la manzana, el jengibre y las especias, baja el fuego y déjalo cocinar 10 minutos. Es el tiempo justo para que la manzana suelte su dulzor sin deshacerse. Luego, apaga el fuego y añade las bolsitas de té verde. Aquí está el truco: tapa la olla y deja reposar 5 minutos exactos. Pasarte de tiempo amarga el té.
No endulces hasta que esté tibio. Si añades la miel cuando la infusión está muy caliente, pierde propiedades y sabor. Remueve bien para que se integre. Luego, es clave refrigerar al menos 2 horas para que los sabores se asienten y se enfríe bien.
Si te queda muy picante, para la próxima usa menos jengibre o retíralo antes de añadir el té. Si prefieres más dulzor, usa manzanas más maduras o añade un poco más de miel al final. Sirve con mucho hielo para que se mantenga frío y diluya ligeramente la intensidad.
Añadir el jugo de una naranja y el zumo de medio limón durante el paso de endulzar. Decorar con rodajas de naranja.
Añadir 2 vainas de cardamomo machacadas y una pizca de pimienta negra durante la cocción para un toque más exótico.
Añadir un puñado de frambuesas o arándanos frescos durante la refrigeración para un color rosado y sabor afrutado.
Guardar en una jarra o recipiente hermético de vidrio en el refrigerador. Consumir dentro de los 3 días para mejor sabor y frescura.
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23 de febrero de 2026
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